Uno de los hitos que impulsó la llegada de Gustavo Petro a la presidencia fue la indignación generalizada en un sector de la población por cuenta de una impopular reforma tributaria que ampliaba el IVA a productos básicos de la canasta familiar, propuesta en 2021 por el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, durante el gobierno de Iván Duque.
Aunque luego de manifestaciones masivas, la reforma tributaria fue retirada del Congreso, la indignación latente en parte de la población fue aprovechada políticamente, mediante la promoción y el apoyo no solamente de más de 3 mil bloqueos de carreteras que durante seis semanas mantuvieron prácticamente paralizado el país, sino también con el surgimiento de centenares de grupos de jóvenes encapuchados, que durante semanas causaron disturbios, vandalismo y enfrentamientos con la Policía en las principales ciudades del país, que se autodenominaron la Primera Línea.
Aunque hubo protestas pacíficas, las cuales son legales y protegidas por la Constitución, en muchos otros casos hubo violencia, las autoridades hicieron su tarea y lograron la captura de decenas de personas pertenecientes a esos grupos, vinculadas a delitos, entre ellos incluso terrorismo.
En esos días difíciles, no solamente se presentaron inaceptables lesiones a algunos de los manifestantes, principalmente la pérdida de ojos por el lanzamiento de granadas lacrimógenas por parte de integrantes del Esmad de la Policía, sino que también hubo decenas de uniformados heridos, víctimas de los integrantes de la Primera Línea.
A propósito, hace dos años hubo una sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, que señaló sobre algunas de las llamadas primeras líneas, hubo concertación con las disidencias de las Farc para causar zozobra entre la población.
Pese a que en campaña en 2022, el petrismo negó su vinculación con esos grupos, una vez llegó a la Presidencia, no solamente los exaltó y destacó su papel, sino que también se comprometió a sacar adelante programas para ayudar principalmente a los miembros de las autodenominadas Primeras Líneas detenidos en las cárceles del país, judicializados por haber cometido delitos, como alias “19”, bajo el argumento de que el entonces fiscal general Francisco Barbosa criminalizaba la protesta social.
Aunque inicialmente el presidente Petro intentó nombrar a varios de esos jóvenes detenidos como gestores sociales para concederles beneficios como la libertad condicional, en el marco de la polémica idea de “pagar por no matar”, en la mayoría de los casos no logró sacar adelante sus promesas de campaña.
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Esos incumplimientos llevaron a que hace dos semanas, se presentara una manifestación de los jóvenes de Primera Línea inconformes, durante tres días, frente al ministerio de Justicia, al cabo de la cual llegaron a unos acuerdos con Fiscalía y entidades del gobierno.
Dijo el ministerio de Justicia en un comunicado que “la ruta de atención integral contempla acciones orientadas a responder requerimientos relacionados con salud, seguridad, restablecimiento de derechos, acceso a la educación, sostenibilidad económica y situación de las personas privadas de la libertad”.
La pregunta hoy es ¿en qué están hoy las llamadas primeras líneas? Y ¿qué rol jugarían de acuerdo con los resultados de las elecciones presidenciales?