La primera mitad de la jornada electoral en el departamento del Atlántico ha estado marcada por un factor ambiental determinante: las altas temperaturas.
Según informó Javier Rosero a Blu radio, coordinador de la Misión de Observación Electoral (MOE) en la región, las autoridades han tenido que realizar reubicaciones de mesas de votación de manera constante para mitigar el impacto del clima en los ciudadanos y funcionarios.
El clima, un reto logístico constante
A pesar de que el proceso transcurre con "relativa normalidad", el reporte sobre las afectaciones por el sol ha sido persistente durante las primeras horas de la mañana.
Rosado señaló que el "calor considerado" ha generado incomodidad en diversos puestos, lo que ha obligado a buscar espacios con mejores condiciones.
"Claro, está la gente, mejor dicho, sudando y les toca donde no les pegue el sol o donde haga más fresco", explicó el coordinador de la MOE, destacando que tanto adultos mayores como jurados y votantes han "sufrido por este tema".
Estas maniobras de reubicación buscan garantizar que el ejercicio del voto no se vea interrumpido por problemas de salud o agotamiento físico derivado del clima.
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Infraestructura y atención a la ciudadanía
El coordinador aclaró que la posibilidad de realizar estos ajustes depende en gran medida de cada sitio, ya que "no todos los colegios o sitios designados tienen la misma infraestructura".
Esta situación se suma a otros protocolos de movilidad, como el de la Registraduría, que permite bajar los cubículos y jurados a las plantas bajas para atender a personas con discapacidad en lugares sin acceso a pisos superiores.
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Balance en los municipios
Hasta el momento, la vigilancia de la MOE en municipios como Sabanagrande, Soledad, Malambo, Candelaria, Puerto Colombia, Galapa y Baranoa indica que, más allá de estos ajustes logísticos por el calor y casos aislados de publicidad política retirada, la situación se mantiene bajo control.