Hoy el embalse Mancilla, que abastece casi el 30%del municipio de Facatativá, Cundinamarca, es un terreno seco y fragmentado con un poco de agua en medio. Otro embalse cercano que tiene la capacidad para 40.000 metros cúbicos de agua, apenas roza los 10.000, y parece más un barrial donde caminan los patos buscando agua.
La escasez sumada al fenómeno de El Niño tienen al municipio desde hace varias semanas en alerta naranja, y a pocos días de una emergencia sin precedentes.
“Está la capacidad en nuestros embalses, estamos hablando que entre 15 y 20 días, si no llega a llover, tenemos capacidad de aguas superficiales para el municipio de Facatativá”, alertó Luis Carlos Casas, alcalde de Facatativá.
Hoy, Facatativá tiene racionamiento 12 horas diarias en todos los conjuntos residenciales, y 3 veces a la semana en los barrios, situación que tiende a empeorar.
“Emitimos un decreto las semanas anteriores estableciendo algunos parámetros o razones o argumentos para que la ciudadanía haga buen uso del recurso hídrico, y quiere decir que vendrían razonamientos más estrictos”, agregó Casas.
El alcalde hace un llamado al consumo responsable de agua y a las autoridades regionales para que sancionen a los que dicen están acaparando el líquido en las partes más altas del municipio.
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