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De community manager a modelo sin sueldo: el calvario de trabajadora en agencia de publicidad

La relación laboral comenzó bajo un acuerdo verbal por un salario de 2.500.000 pesos mensuales para desempeñar funciones de community manager. Sin embargo, la formalización del vínculo nunca llegó. Según relató Londoño, la empleadora justificó la ausencia de un documento físico alegando trámites pendientes ante la Cámara de Comercio.

Pantalla de computador portátil
Computador.
Foto: Pexels

Juliana Londoño, una joven comunicadora social con especialización en gerencia de la comunicación organizacional, ha alzado su voz para denunciar una serie de abusos laborales sufridos durante su primer empleo profesional. La denuncia, que ya ha escalado a instancias penales, involucra a la agencia de publicidad Raport Agency (anteriormente conocida como Nuts) y a sus propietarios, Angie Vanessa Peñafiel y su pareja.

Un inicio sin contrato y promesas incumplidas

La relación laboral comenzó bajo un acuerdo verbal por un salario de 2.500.000 pesos mensuales para desempeñar funciones de community manager. Sin embargo, la formalización del vínculo nunca llegó. Según relató Londoño en Mañanas Blu, la empleadora justificó la ausencia de un documento físico alegando trámites pendientes ante la Cámara de Comercio.

"Fue un error que yo cometí desde que yo entré. Ella me dijo que no tenía contrato porque estaba haciendo todo el tema de la Cámara de Comercio con la empresa, lo cual la empresa no está vinculada a Cámara de Comercio, es una empresa totalmente ilegal en este momento", afirmó la profesional durante la entrevista.

La relación laboral comenzó bajo un acuerdo verbal por un salario de 2.500.000 pesos mensuales para desempeñar funciones de community manager. Sin embargo, la formalización del vínculo nunca llegó. Según relató Londoño, la empleadora justificó la ausencia de un documento físico alegando trámites pendientes ante la Cámara de Comercio.

Explotación y funciones no pactadas

Lo que inicialmente era un cargo de gestión de contenidos digitales se transformó rápidamente en una labor de modelaje para restaurantes de alto perfil en Bogotá y el exterior, como Arrogante, El Tambor y Baoli.

Juliana denunció que era obligada a posar para campañas de San Valentín y otros contenidos visuales debido a su "perfil físico", enfrentando jornadas extenuantes que iniciaban a las 8 de la mañana y terminaban cerca de la medianoche.

Al respecto, la joven fue enfática: "Me contrataron como community manager, no como modelo".

Tras decidir renunciar por sentirse "totalmente explotada, manipulada y maltratada", presentó una cuenta de cobro adicional por sus labores de modelaje, lo que desató un conflicto directo con los dueños de la agencia.

Un posible "modus operandi"

El video de denuncia de Juliana alcanzó más de 350.000 vistas en TikTok, lo que permitió que otros excolaboradores, desde meseros hasta personal de cocina de los restaurantes vinculados, reportaran situaciones similares de impago de salarios y prestaciones sociales.

"Estoy segura que eso es un modus operandi que tiene esa gente en la agencia, en los restaurantes... a los colaboradores... este señor Farid no les paga salud, no les paga prestaciones", denunció Londoño.

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