Los resultados de las pruebas PISA han encendido las alarmas en el ámbito educativo internacional al confirmar un deterioro prolongado en las competencias de lectura y matemáticas entre los jóvenes. Catalina Covacevich, analista de la Dirección de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), explicó en Mañanas Blu, desde París que aproximadamente dos tercios de los países evaluados registran esta tendencia a la baja.
Covacevich enfatizó que el origen del problema es previo a la crisis sanitaria: "Habíamos visto también en el PISA anterior algunos descensos, pero todo el mundo imaginó que ese era un producto de COVID y ahora sabemos que COVID puede haber tenido algo que ver, pero no podemos culpar a COVID porque vemos que este descenso empezó a ocurrir en el 2018 y es un fenómeno mundial".
Según la especialista, el deterioro en la lectura se concentra en los procesos cognitivos de mayor complejidad. Los estudiantes actuales enfrentan serias dificultades para abordar textos extensos, reflexionar e integrar información de diversas fuentes, lo cual se encuentra fuertemente ligado a las dinámicas del entorno digital y a una menor exposición a libros.
El impacto de las pantallas, la inteligencia artificial y la distracción en las aulas
El cambio en los hábitos tecnológicos ha transformado la manera en que la juventud interactúa con el conocimiento, transitando de una postura activa a un consumo pasivo. Covacevich señaló que «antes ocupaban la tecnología para producir cosas, hoy la ocupan para consumir»
Asimismo, advirtió sobre la aplicación inadecuada de la inteligencia artificial cuando reemplaza el esfuerzo formativo del estudiante: «La manera en que los estudiantes ocupan la inteligencia artificial no parece estar al servicio del aprendizaje. Entonces, si necesitan resumir algo, si necesitan redactar algo, bueno, se lo piden a la inteligencia artificial, pero entonces esas son habilidades que ellos no están desarrollando»
Frente a esta situación, la postura de la OCDE no promueve el rechazo total de las herramientas digitales. Covacevich aclaró que «no hay que demonizar la tecnología. La tecnología en sí misma no es ni buena ni mala, sino que es el uso que se hace de ella»
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No obstante, destacó que la restricción de teléfonos móviles en los establecimientos educativos resulta una medida concreta y efectiva, argumentando que «los niños se distraen cuando hay celulares adentro de la sala y la distracción está asociada con menor aprendizaje»
Además, reconoció que los docentes requieren mayor apoyo y capacitación para guiar el uso pedagógico de estas herramientas.
El escenario de Colombia: Cobertura, equidad y déficit en matemáticas
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En el contexto latinoamericano, Colombia presenta un panorama con matices complejos. Aunque persisten deficiencias críticas, especialmente en el área de matemáticas donde existe un porcentaje elevado de estudiantes sin las competencias básicas, el país no experimentó un descenso drástico en el último ciclo en comparación con la caída generalizada del resto del mundo.
Covacevich explicó que la disminución observada al comparar los datos actuales con los de 2018 se explica en gran medida por el aumento en la inclusión escolar: «Lo que parece estar explicando esta baja es que Colombia incrementó la cobertura... integró a estudiantes más vulnerables que antes no estaban en el sistema escolar y parecen ser esos estudiantes los que tienen los resultados más bajos.
Para superar estos estancamientos, la analista de la OCDE subrayó la necesidad de incrementar la inversión financiera en las escuelas más vulnerables, dotar de mejores recursos a los planteles educativos y fortalecer las competencias de los docentes para cerrar las brechas socioeconómicas en la región.
Escuche aquí la entrevista: