de la nueva sede de la Contraloría, los cuales superan los 2.600 millones de pesos mensuales.
De manera curiosa, la funcionaria ingresó por la puerta de acceso al público, sin escoltas y acompañada de su abogado. “No sé si hubo irregularidades, yo no lo puedo decir, uno no es juez de sí mismo, esperemos que dice la justicia”, dijo la contralora antes de cumplir la diligencia de interrogatorio.
El sonado escándalo de los gastos excesivos y el derroche en el cambio de sede del centro al sector de El Salitre ha tenido a la jefe del organismo fiscal en la mira de la auditoría general que le advirtió de embargos por más de 76 mil millones de pesos.
La funcionaria volvió a reiterar que existe una clara armonía entre la Fiscalía y la Auditoría para perseguirla.
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El lunes pasado la contralora Sandra Morelli incumplió la cita de la Fiscalía argumentando que había sido notificada muy tarde y no había alcanzado a conseguir abogado.