La dramática historia de Eileen McGill Fox, una mujer de Estados Unidos, ha despertado la incredulidad de las personas por una razón contundente, luego de descubrir la infidelidad de su esposo, terminó enfrentando un diagnóstico devastador.
Fox acudió a un centro médico luego de enterarse de la traición de su pareja, con quien llevaba más de 30 años de matrimonio. En ese momento, los exámenes no detectaron infecciones de transmisión sexual como VIH o sífilis. Sin embargo, un año más tarde, en un control de rutina, recibió un diagnóstico que marcó el inicio de una difícil batalla, pues tenía VPH.
Con el paso del tiempo, su estado se complicó y en el año 2019 fue diagnosticada con cáncer de vulva, luego de haber desarrollado cáncer de cuello uterino y, en el año 2023, cáncer anal. Todos relacionados con el virus, que por años puede permanecer silencioso y luego manifestarse.
El VPH ocasionó varios cánceres en la mujer
El caso enciende la alarma sobre cómo el VPH puede avanzar sin dar señales en sus primeras etapas. De acuerdo con expertos, este virus es una de las principales causas de cáncer en el sistema reproductivo femenino y también puede afectar otras zonas del cuerpo.
Entre los factores que aumentan el riesgo están:
- La falta de vacunación contra el VPH
- La ausencia de controles médicos periódicos
- La exposición a parejas sexuales sin protección
Fox reconoció que no se vacunó cuando tuvo la oportunidad, en parte porque estaba casada y no consideraba que estuviera en riesgo.
Tratamientos extensos para combatir el VPH
Desde su primer diagnóstico, la mujer ya ha enfrentado múltiples procedimientos médicos, entre ellos una histerectomía. Además, continúa sometiéndose a tratamientos como intervenciones con láser y extracción del tejido afectado para evitar la progresión de células precancerosas.
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Ante su dramático caso, Fox decidió hablar de manera abierta sobre su experiencia y recomienda hablar sin tabúes sobre la salud sexual, realizar periódicamente chequeos médicos y vacunarse contra el VPH, aunque afirma que cualquier persona puede correr el riesgo de padecer la enfermedad, incluso si lleva años en una relación estable.