A través de la historia la imagen de Jesús se ha mantenido estática al ser representado en el arte occidental como un hombre blanco con barba espesa, cabello largo castaño y ondulado y ojos azules. Un individuo con características europeas o anglosajonas más que árabe, lo que realmente sería.
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Pero esta creación dista mucho de la realidad. Así lo deja entrever una investigación de la BBC, que cuestiona que el retrato conocido por millones de feligreses cristianos y católicos alrededor del mundo no se acerca a la verdadera imagen de quien ha sido conocido como “el salvador”, según expertos.
En entrevistas con la cadena británica, teólogos y especialistas aseguran que debido a que Jesús habría nacido en Oriente Medio su aspecto debía ser el de una persona morena, no muy alta (1.60 m de estatura) y cabello corto.
Añaden que la única descripción que existe en la Biblia acerca de Jesús es que tenía aproximadamente 30 años. Además, un aspecto importante es el cabello; según la Epístola a los Corintios, el apóstol Pablo escribió que “es una deshonra para el hombre tener pelo largo”, por lo que Jesús no habría usado el cabello como suele representarse.
De igual forma, el artículo pone sobre la mesa que uno de los problemas de no aceptar que Jesús pudiera haber sido negro es el distanciamiento y poca empatía que para el mundo occidental esto genera con otras culturas.
Bajo la afirmación de que todos los hombres fueron creados a imagen y semejanza de Dios, señala BBC, cuando él siempre está representado como un hombre blanco, “resulta en que todos los seres humanos son y serán blancos”. ¿Dónde quedan entonces otras razas y culturas?
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Pero, además, la “imagen blanca” de Jesús ha permitido que los cristianos hayan perpetrado diferentes actos antisemitas en la historia, inquiere la investigación.
La reflexión final apunta a que hacer esta diferenciación es importante porque el mundo podría cambiar “si comprendiéramos que el injusto encierro, abuso y ejecución a los que fue sometido el Jesús histórico tienen más que ver con las experiencias de los indígenas o de los refugiados que con aquellos que ostentan el poder en la iglesia y que se apropian de la imagen de Cristo”.
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