muy humilde y se vio forzado a salir a trabajar desde pequeño y agregó que aunque fue difícil vivir con tantos desafíos, no cambiaría nada porque así puede ver mejor el valor de las cosas.
Llegó a Buenos Aires a los 15 años y se sostuvo vendiendo café en la calle, contó el artista y manifestó que en ese momento se encontró con un baterista al que le ayudó a llevar los instrumentos y desde ahí empezó su historia musical.
Ortega afirmó que pese a las difíciles situaciones por las que tuvo que pasar para hacer su carrera, siempre le escribió a la felicidad, el amor y la esperanza.
“No hay que abandonar nunca, no hay que bajar los brazos y no hay que rendirse”, puntualizó el cantante.
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