Aminah Hart, una mujer residente en Australia decidió, a los 42 años, que quería tener un hijo por lo cual acudió a un banco de esperma para hacer realidad su sueño de ser madre.
La mujer, que ya había sufrido varias pérdidas por cuenta de una extraña enfermedad genética, logró quedar embarazada de un donante de esperma que ella consideró “tenía las características ideales”.
Nueve meses después, cuando su hija había nacido, Hart decidió buscar al donante de esperma, Scott Andersen, y luego de un cruce de varios correos electrónicos se conocieron. Tras pasar varios momentos relevantes de su hija juntos, la pareja se dio cuenta que estaba destinada a estar junta e iniciaron una relación amorosa.