Creyentes en Lérida, Tolima, creen que la aparición del objeto sagrado es un milagro. Algunos aseguran que el peso que más les pudo fue el de sus conciencias.
El ciudadano, de quien afirman es un excelente panadero, se gana la confianza de sus jefes y a los pocos días, al parecer, se lleva lo que encuentre a la mano.