Este 15 de septiembre, a los 83 años, falleció el dramaturgo, guionista, investigador y teórico teatral colombiano Carlos José Reyes Posada, considerado uno de los fundadores del teatro moderno en Colombia. Durante diez años fue el director de la Biblioteca Nacional y además, entre sus aportes a la cultura nacional se destaca la conformación del grupo Teatro Popular y la fundación de la Casa de la Cultura, hoy Teatro La Candelaria. Hoy lo recordamos a través de sus historias y su visión del teatro compartidas el 2 de noviembre de 2010, en la Biblioteca Nacional de Colombia, con motivo del Homenaje y entrega del Premio "Vida y obra 2008", de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, en esta grabación que hace parte del archivo de la HJCK.
El famoso Septeto en Mi bemol, op.20,para vientos y cuerdas de Beethoven, maravilloso modelo del estilo galante del siglo XVIII, es uno de los más finos “divertimentos” de la época. Es una obra de juventud escrita sin otro propósito diferente del de agradar a quienes lo escuchan.
Este libro, publicado en 2018 por el escritor español Manuel Vilas bajo el sello Alfaguara, se convirtió rápidamente en un éxito editorial. Pero, más allá de los reconocimientos que ha tenido, es importante porque Vilas logra aterrizar y explicar la experiencia de la muerte y de la ausencia con una prosa hermosa, poética y profunda.
Ludwig van Beethoven compuso durante su vida una ópera solamente: “Fidelio”. Beethoven amaba las temáticas idealistas y heroicas y la mayoría de los textos carecían de significancia y fuerza expresiva, por lo que no sorprende en nada, que la tragedia “Egmont” de Johann Wolfgang Goethe le hay conmovido especialmente.
En tiempos de Beethoven las obras de circunstancia constituían un tipo propio de piezas teatrales escritas para realce de las celebraciones de la nobleza. Cuanto más importante era la ceremonia, tanto más se valoraba el papel de la música que debía de sonar integrada en la acción escénica.
El “Emperador” fue el último concierto para piano de Beethoven. Data principalmente de comienzos de 1809 y se vio seguido de cerca por la finalización de otra obra que aunaba piano y orquesta, la Fantasía Cora