A orillas del río Magdalena un ser de ojos afiebrados acecha a pescadores y mujeres jóvenes; a ellos los espera con ofrendas o para derribar sus canoas, a ellas las envuelve en cánticos hasta llevarlas a las recónditas cuevas que habita. Dicen que alguna vez fue un hombre y la única evidencia de su existencia son pequeños barcos hundidos o jóvenes desaparecidas.
Aquí encuentran la segunda parte de Bolete, el "pianista nato" y su perfecta interpretación de grandes obras románticas. Además, un regalo de cumpleaños para la HJCK, algunas de nuestras voces de archivo.
Nietzsche consideraba que entre sílabas y palabras se establecía un ritmo que es fundamental para escuchar las ideas. Además, para que uno se compenetrara con esas ideas tenía que recitarlas. Escuchen su historia en este capítulo de #ElHiloHJCK.
En esta obra, que terminó un año antes de morir, Eduardo Galeano sale a cazar para mostrarnos con crudeza, con humor, con ternura, el mundo en que vivimos,
Bolet decía de sí mismo que era un "pianista nato." Para él, tocar el piano era tan natural como respirar. Era un hombre alto, con las manos grandes y dedos fuertes. Eran perfectos para la realización de las obras de compositores románticos con fuertes exigencias percutivas, como Franz Liszt y Frédéric Chopin. Esta es su historia.