En el capítulo dos de El Hilo HJCK hablaremos de Helena Scheuberin, una mujer determinante que se atrevió a ser contestataria con uno de los padres de la inquisición. Heinrich Kramer, que luego se haría llamar Inquisidor Henry Institoris, escribió el Malleus #Maleficarum Un libro con los orígenes, prácticas y castigos para cualquier comportamiento malévolo y demoniaco según la ley. Kramer se encontró frente a frente con #HelenaScheuberin, pero ella jamás se doblegó pese a que la mandó a juicio por brujería.
No es posible reconstruir sin huecos el desarrollo del joven Ludwig van Beethoven en la segunda mitad de los años 80: muchas obras se han conservado de forma fragmentaria, y otras se han perdido totalmente.
En ausencia de una historia sobre las Romanzas resulta tentador especular que las romanzas se concibieron para conciertos de violín que nunca llegaron a ver la luz: entre los posibles modelos se hallan los movimientos lentos de los conciertos para piano, K-466 titulado “Romance” y K-491 de Mozart que Beethoven conocía a la perfección.
El Rondó para piano y orquesta en si bemol mayor, que escucharemos para comenzar este capítulo, al igual que muchas otras obras de Beethoven como el concierto para violín en do mayor no se conserva copiado en todas sus partes. Fue editado póstumamente en 1829, una vez que el antiguo alumno de Beethoven Carl Czerny hubo completado la parte de piano y la partitura de orquesta.
Se ha conservado tan sólo un manuscrito de la parte solista revisado por Beethoven, en el que se incluyen los preludios e interludios de la orquesta del concierto para piano en Mi bemol mayor,Wo0 4. Para poder interpretar la obra, el musicólogo y compositor suizo Willy Hess elaboró la partitura completa de orquesta con cadencias propias: el concierto así reconstruido fue estrenado en 1943 en Postdam Poe el pianista Edwin Fischer.