Guadalupe Nettel, escritora mexicana galardonada con múltiples premios literarios, incluyendo el Premio Herralde de Novela y el Premio Antonin Artaud, fotografiada en su estudio en la Ciudad de México.
AFP
Guadalupe Nettel y el monstruo hermoso
La escritora Guadalupe Nettel ya no tiene miedo del cuerpo, le parece ahora una máquina explorada por la que fue una niña aventurera. Nettel, mexicana, muestra en sus textos el paso del mundo a través de la piel. En esta conversación, una edición especial de Literatura al margen, la escritora se sumerge en sus recuerdos, en su imposibilidad de entender su propio cuerpo, la forma en la que sienten debemos pensar en el mundo, la naturaleza y la belleza. Además, por su puesto, de su música favorita.
No es posible reconstruir sin huecos el desarrollo del joven Ludwig van Beethoven en la segunda mitad de los años 80: muchas obras se han conservado de forma fragmentaria, y otras se han perdido totalmente.
En ausencia de una historia sobre las Romanzas resulta tentador especular que las romanzas se concibieron para conciertos de violín que nunca llegaron a ver la luz: entre los posibles modelos se hallan los movimientos lentos de los conciertos para piano, K-466 titulado “Romance” y K-491 de Mozart que Beethoven conocía a la perfección.
El Rondó para piano y orquesta en si bemol mayor, que escucharemos para comenzar este capítulo, al igual que muchas otras obras de Beethoven como el concierto para violín en do mayor no se conserva copiado en todas sus partes. Fue editado póstumamente en 1829, una vez que el antiguo alumno de Beethoven Carl Czerny hubo completado la parte de piano y la partitura de orquesta.
Se ha conservado tan sólo un manuscrito de la parte solista revisado por Beethoven, en el que se incluyen los preludios e interludios de la orquesta del concierto para piano en Mi bemol mayor,Wo0 4. Para poder interpretar la obra, el musicólogo y compositor suizo Willy Hess elaboró la partitura completa de orquesta con cadencias propias: el concierto así reconstruido fue estrenado en 1943 en Postdam Poe el pianista Edwin Fischer.