El desamor puede dejar mucho más que un corazón roto. En el marco del Día Internacional del Mal de Amores, especialistas en salud mental advierten que una ruptura de pareja no solo afecta las emociones, sino que también puede tener consecuencias físicas si no se afronta de manera saludable. Por ello, cuidar el sueño, la alimentación, mantener redes de apoyo y permitir que el duelo siga su curso son algunas de las recomendaciones para evitar que la popular "tusa" termine afectando la salud.
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Desde la psicología, una separación representa una pérdida significativa que activa procesos de duelo similares a los que se experimentan ante otros acontecimientos dolorosos. No solo se pierde a una persona, sino también proyectos compartidos, rutinas, expectativas e incluso parte de la identidad construida dentro de la relación. Según Mya Faride Gómez Triana, coordinadora de la Especialización en Psicología Clínica de la Universidad Católica de Colombia, es normal que durante este proceso aparezcan tristeza, ansiedad, ira, culpa, incertidumbre e incluso alteraciones en el sueño, el apetito y la concentración. La experta enfatiza que estas reacciones tienen una explicación psicológica y neurobiológica, por lo que no deben interpretarse como una señal de debilidad.
Los especialistas también señalan que cuestionarse sobre lo ocurrido hace parte de un duelo saludable, siempre que esa reflexión no se convierta en una rumiación constante basada únicamente en la culpa. Analizar la experiencia permite comprender qué sucedió, encontrar aprendizajes y prepararse para futuras relaciones. Sin embargo, recuerdan que no existe un tiempo determinado para superar una ruptura, ya que cada persona vive el proceso de manera distinta dependiendo de factores como el tipo de relación, la forma en que terminó, las experiencias previas y el apoyo social con el que cuente.
El impacto del desamor también puede sentirse en el organismo. Daniela Arango, directora de la Maestría en Salud Pública de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, explica que el estrés prolongado puede provocar alteraciones del sueño, cambios en el apetito, fatiga, dolores de cabeza, molestias gastrointestinales, tensión muscular e incluso variaciones en la presión arterial. Además, el aumento sostenido del cortisol, conocido como la hormona del estrés, puede afectar el funcionamiento del sistema inmunológico, mientras que el abandono de hábitos saludables incrementa la sensación de cansancio y la vulnerabilidad frente a distintas enfermedades.
¿Cómo evitar enfermarse?
Para favorecer la recuperación, los expertos recomiendan fortalecer los llamados "activos para la salud", es decir, aquellos recursos personales y sociales que ayudan a afrontar las adversidades. Mantener contacto con familiares y amigos, practicar actividad física, conservar proyectos personales, disfrutar actividades recreativas, estar en contacto con la naturaleza o apoyarse en la espiritualidad son herramientas que contribuyen a superar el duelo afectivo de manera más saludable.
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