La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto enfrenta al Gobierno con un desafío de enormes proporciones: atender las necesidades de miles de familias y, al mismo tiempo, encontrar recursos suficientes en medio de una situación fiscal compleja. La magnitud de las obras necesarias —desde hospitales y centros educativos hasta viviendas, fábricas e infraestructura pública— hace que el costo supere ampliamente las primeras estimaciones de $30 billones.
Ante este panorama, José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), presentó seis propuestas para contribuir a financiar la recuperación del suroccidente del país. En entrevista con El Radar, López advirtió que el Gobierno enfrenta un “desafío doble”: la urgencia de reconstruir las zonas devastadas y la necesidad de mantener bajo control las finanzas públicas.
“Tenemos esta urgencia manifiesta de reconstrucción de una tragedia que tuvo una afectación geográfica muy amplia (…) y, por el otro lado, tenemos una situación fiscal muy difícil para el Gobierno”, explicó el presidente de Anif.
La primera propuesta consiste en redireccionar recursos del Presupuesto General de la Nación que ya fueron apropiados, pero que no han sido ejecutados. Según López, esta alternativa podría movilizar hasta $20 billones. Entre las entidades con bajos niveles de ejecución mencionó a Invías, el Ministerio de Minas y el Ministerio de Trabajo, además de partidas de Hacienda.
La segunda vía apunta al Sistema General de Regalías. Anif plantea utilizar recursos que ya fueron destinados a proyectos pero aún no han sido comprometidos, así como bolsas de regalías que todavía no tienen proyectos asignados. De acuerdo con López, esta alternativa podría representar recursos adicionales para atender la reconstrucción.
Sin embargo, el economista insistió en que estas fuentes no deben interpretarse como una solución definitiva. “Esto acompaña un esfuerzo también de reducir el gasto público. Entonces, por eso se necesitan más de una alternativa”, señaló.
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La tercera propuesta busca involucrar directamente al sector privado mediante mecanismos de obras por impuestos y obras por regalías. La idea es ampliar estos instrumentos para que empresas puedan financiar proyectos de reconstrucción en municipios afectados por el desastre natural y recibir posteriormente beneficios tributarios.
López consideró que la emergencia económica abre una oportunidad para modificar temporalmente estos mecanismos mediante decretos con fuerza de ley. “Hay que aprovechar la oportunidad que da este mecanismo jurídico, la emergencia económica”, afirmó.
La cuarta propuesta toma como referencia las medidas implementadas durante la pandemia. Anif plantea capitalizar el Fondo Nacional de Garantías para ofrecer créditos destinados a la reconstrucción de emprendimientos, con coberturas de entre 60% y 90%. El objetivo sería facilitar préstamos a tasas más bajas para pequeños empresarios de las zonas más golpeadas.
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La quinta iniciativa apela a la solidaridad de los contribuyentes. Anif propone habilitar aportes voluntarios al momento de pagar el impuesto de renta de personas naturales. Estos aportes, que podrían equivaler al 5% o 10% del impuesto, se convertirían en un saldo a favor del contribuyente durante las siguientes dos o tres vigencias.
Finalmente, la sexta propuesta busca ampliar temporalmente la flexibilidad presupuestal del Gobierno. Para ello, Anif plantea modificar durante la emergencia algunas rentas de destinación específica que reciben entidades como el ICBF y el Sena, permitiendo que parte de esos recursos pueda orientarse a la reconstrucción.
Las seis propuestas parten de una premisa: la magnitud de la tragedia exige combinar recursos públicos, participación privada, crédito y mecanismos extraordinarios de financiación. Para López, no existe una fuente única capaz de cubrir el costo de la recuperación.
El reto, por tanto, no es únicamente conseguir dinero, sino hacerlo sin profundizar el desequilibrio fiscal. “Aquí tiene que ser un esfuerzo dual”, resumió el presidente de Anif: reconstruir las regiones afectadas y, simultáneamente, avanzar hacia unas finanzas públicas más equilibradas.