Para las empresas colombianas que buscan expandirse a Estados Unidos, aumentar las ventas no es el único desafío. La elección de la estructura societaria, las obligaciones fiscales, los costos de operación y el cumplimiento normativo pueden determinar cuánto de los ingresos realmente se convierte en utilidad.
Estados Unidos continúa siendo uno de los mercados más atractivos para las compañías colombianas que buscan internacionalizar sus productos y servicios. Sin embargo, ingresar a este mercado sin una planeación financiera y tributaria adecuada puede generar costos inesperados y reducir los márgenes de rentabilidad.
Publicidad
“Uno de los errores más frecuentes es asumir que facturar en dólares significa obtener mayores utilidades. Muchas empresas concentran sus esfuerzos en vender, pero dejan para después decisiones fundamentales como la estructura societaria, las obligaciones fiscales y los costos de operación”, explica Mauricio Sandoval, Strategic Partnerships Specialist de Prodezk.
Impuestos y costos que impactan las utilidades
Antes de constituir una empresa en Estados Unidos, las compañías deben analizar aspectos como el estado donde desarrollarán sus actividades, el tipo de sociedad y las obligaciones fiscales que deberán asumir. A esto se suman gastos asociados con contabilidad, servicios bancarios, cumplimiento normativo y mantenimiento de la estructura empresarial.
Publicidad
Determinados pagos a beneficiarios extranjeros, por ejemplo, pueden estar sujetos a retenciones fiscales de hasta 30 %, dependiendo de la naturaleza del ingreso y de las disposiciones aplicables. Además, cuando existen operaciones entre empresas vinculadas en Colombia y Estados Unidos, deben considerarse las reglas de precios de transferencia y sus respectivos requerimientos de documentación.
Publicidad
Una expansión que debe proteger la rentabilidad
“La rentabilidad no depende únicamente de cuánto vende una empresa, sino de cuánto logra conservar después de cumplir sus obligaciones”, señala Sandoval.
Por ello, Prodezk recomienda que las compañías evalúen su modelo de negocio antes de establecerse en Estados Unidos y proyecten los costos tributarios, legales y operativos de su operación. Una planificación adecuada permite anticipar obligaciones, reducir riesgos y evitar que el crecimiento comercial termine afectando las utilidades.