¿Por qué la maquinaria amarilla debe tener GPS en Colombia?
En campo, la vigilancia recae sobre la Policía Nacional, que verifica que cada máquina tenga su certificado de movilización y la plaqueta de identificación reglamentaria
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La movilización reciente de maquinaria amarilla en distintos departamentos de Colombia, destinada a obras de infraestructura vial y proyectos rurales, ha puesto bajo la lupa el cumplimiento de las normas que regulan su operación. Las autoridades han intensificado controles en carretera y zonas de trabajo, recordando que estos equipos deben cumplir requisitos estrictos, entre ellos la instalación obligatoria de sistemas de geolocalización.
La exigencia no es nueva. Desde la entrada en vigencia del Decreto 723 de 2014, el país estableció que toda maquinaria pesada debe contar con GPS homologado y estar registrada en el RUNT. El objetivo principal es garantizar la trazabilidad de estos equipos y evitar que sean utilizados en actividades ilegales, especialmente en la minería ilícita, un problema que ha afectado múltiples regiones.
En campo, la vigilancia recae sobre la Policía Nacional de Colombia, que verifica que cada máquina tenga su certificado de movilización y la plaqueta de identificación reglamentaria. Estos elementos permiten confirmar que el equipo está vinculado a un sistema de geolocalización válido. En caso de incumplimiento, las consecuencias pueden ser severas: desde multas hasta la inmovilización o incautación de la maquinaria.
El impacto económico de no cumplir la norma puede ser significativo. Según Daniel Ocampo, vicepresidente de Operaciones para América Latina de Zonar Systems, una máquina detenida por irregularidades puede generar pérdidas superiores a los 33 millones de pesos diarios. A esto se suman costos adicionales como patios, grúas, trámites y sanciones que pueden alcanzar el 10 % del valor comercial del equipo.
Uno de los principales retos del sector es que no todos los sistemas de rastreo instalados cumplen con los estándares exigidos por las autoridades. Algunas empresas utilizan dispositivos no homologados o sin certificación, lo que impide que la información sea reconocida por las plataformas oficiales. Esta situación genera fallas en la trazabilidad y expone a las compañías a sanciones, incluso cuando creen estar cumpliendo la norma.
Además, existen casos en los que la maquinaria no está correctamente registrada en el RUNT, lo que agrava el problema. Sin un registro adecuado y sin un sistema GPS validado, las autoridades no pueden verificar el origen ni el uso del equipo, lo que abre la puerta a irregularidades y limita su operación en proyectos formales.
En ese sentido, más allá de ser una obligación legal, el GPS en la maquinaria amarilla se ha convertido en una herramienta clave para la transparencia, la seguridad y la eficiencia operativa.