¿Qué es la Tasa Rosa? El principal 'dolor de cabeza' para las mujeres a la hora de pedir créditos
De acuerdo con el Fondo Económico Mundial, una mujer tiene un 15 % menos de probabilidades de que su crédito sea aprobado
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En América Latina, el acceso al sistema financiero ha crecido a niveles importantes; sin embargo, estas condiciones todavía afectan directamente a las mujeres: pagar más por un crédito o tener menos opciones para obtenerlo es un fenómeno que aún aqueja a millones. A esto se le conoce como "tasa rosa", una forma de desigualdad que se evidencia en intereses más altos y menores montos aprobados.
Según lo revelado por el Foro Económico Mundial para América Latina y el Caribe 2026, en Colombia no solo el problema persiste, sino que además deja cifras claras. Datos recientes señalan que las mujeres tienen menos probabilidades de acceder a un crédito.
Este fenómeno, conocido como "tasa rosa", no es un cobro explícito, sino una consecuencia de condiciones desiguales en el acceso al crédito. Por lo tanto, las mujeres terminan pagando más intereses o recibiendo menos dinero al momento de solicitar un préstamo.
De acuerdo con el organismo, una mujer tiene un 15 % menos de probabilidades de que su crédito sea aprobado, incluso cuando presenta un perfil financiero similar al de un hombre.
Esta brecha no solo limita las oportunidades, sino que también frena el crecimiento económico, especialmente en sectores donde las mujeres lideran emprendimientos y actividades productivas.
La desigualdad se refleja con mayor claridad en cifras locales. En el caso del microcrédito, el desembolso promedio para mujeres es menor al de los hombres, lo que representa una limitación a la inversión. Además, en zonas rurales, las mujeres pueden pagar intereses de hasta 3,4 puntos porcentuales más altos en créditos productivos.
Entre los efectos más relevantes de esta situación se destacan:
Solo en 2024, este sobrecosto representó una transferencia cercana a los $34.500 millones desde mujeres productoras hacia el sistema financiero.
A la tasa rosa se suma otro fenómeno conocido como "missing middle" o "medio perdido", que deja a millones de mujeres en un limbo financiero.
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Se trata de emprendimientos que no califican para acceder a microcréditos, pero tampoco cumplen con los requisitos de la banca tradicional, lo que suele empujar a tomar opciones informales que, en muchos casos, representan riesgos.
Según Santiago Etchegoyen, cofundador y CTO de uFlow, este fenómeno no responde a una política de exclusión directa, sino a modelos de evaluación que no tienen en cuenta las condiciones de muchas mujeres, como su alta participación en la economía informal o la carga de trabajo no remunerado.
Paradójicamente, pese a estas barreras, los indicadores muestran que las mujeres suelen ser más responsables en el pago de sus créditos. El reto, entonces, no es flexibilizar las condiciones, sino ajustar los sistemas para eliminar sesgos que siguen afectando su acceso al financiamiento.