Estrenar llantas no significa que no se tienen que cuidar, pues hay prácticas que pueden acelerar el desgaste, provocar daños internos o incluso afectar la capacidad de agarre del carro. Expertos de Continental Tires advierten que varios de estos errores ocurren durante los primeros kilómetros después del cambio y otros aparecen por descuidos de mantenimiento.
Manejar agresivamente desde el primer día
Las llantas nuevas necesitan un periodo inicial de adaptación. Durante las primeras 500 millas, unos 805 kilómetros, se recomienda evitar aceleraciones fuertes, frenadas bruscas y tomar curvas de manera agresiva.También conviene evitar derrapes, golpes contra andenes y pasar rápidamente por huecos o resaltos, prácticas que pueden deteriorar los neumáticos.
Elegir una llanta que no corresponde al carro
No todas las referencias sirven para cualquier vehículo. Al reemplazarlas hay que respetar características como tamaño, índice de carga, código de velocidad, estacionalidad y diseño de la banda de rodadura.Si solo se cambia una llanta, esta debería mantener características compatibles con las otras tres y, de ser posible, ser de la misma marca. Tampoco se recomienda instalar unas con menor capacidad de carga que la especificada por el fabricante.
Neumáticos Foto: AFPMontarlas en un rin equivocado o deteriorado
Una llanta nueva necesita un rin en buenas condiciones. Si este está doblado, oxidado, agrietado o presenta daños, debe revisarse o reemplazarse antes del montaje.También es un error utilizar un neumático en un rin de tamaño incorrecto, ya que la combinación puede comprometer su funcionamiento.
Instalar la llanta en el sentido incorrecto
Algunos neumáticos tienen una orientación específica. En las llantas asimétricas, una cara debe quedar hacia el exterior, mientras que las direccionales tienen una flecha en el costado que indica el sentido de giro.Montarlas al contrario puede afectar el comportamiento previsto por el fabricante y reducir la capacidad de tracción.
Usar la presión máxima como referencia
El número que aparece en el costado de la llanta indica la presión máxima que puede soportar, no necesariamente la recomendada para el vehículo.La presión adecuada aparece normalmente en la etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor. Debe revisarse al menos una vez al mes y con las llantas frías. Circular con presión insuficiente puede aumentar la temperatura y ocasionar daños internos, mientras que una presión excesiva también puede incrementar el riesgo de daños.
Si uno o más neumáticos tienen una presión incorrecta, puede provocar una diferencia en la resistencia al rodaje. Foto: AFPOlvidarse de la alineación, balanceo y rotación
Después de instalar llantas nuevas es importante realizar el balanceo y comprobar la alineación. Además, la rotación periódica ayuda a distribuir el desgaste.El intervalo depende del fabricante, aunque una referencia habitual está entre 8.000 y 13.000 kilómetros. También es necesario revisar la suspensión: amortiguadores deteriorados pueden generar desgaste irregular y prematuro.
Repararlas cuando deben reemplazarse
Los selladores para pinchazos pueden utilizarse como una solución temporal para llegar a un taller, pero no deben considerarse una reparación definitiva.Una perforación demasiado grande o localizada fuera de la zona reparable de la banda de rodadura, como el costado, puede obligar a cambiar la llanta.
Además, si las llantas van a permanecer almacenadas, deben mantenerse en un lugar seco, fresco, ventilado y protegido del sol, humedad, temperaturas extremas y ozono para evitar su deterioro.