El amarillo terminó convirtiéndose en una señal para reconocer un taxi entre el tráfico, pero no fue una elección que se hiciera de la misma manera en todas las ciudades. Su historia está relacionada con la necesidad de hacer visibles estos vehículos, diferenciarlos del resto y, posteriormente, convertir ese color en parte de su identidad.
La asociación es tan fuerte que hoy basta con ver un automóvil amarillo en algunas ciudades para relacionarlo inmediatamente con un taxi. Sin embargo, esa relación no es universal y tiene un origen que se remonta a comienzos del siglo XX.
Publicidad
¿Por qué los taxis comenzaron a utilizar el amarillo?
Una de las principales ventajas del amarillo es su alta visibilidad. Un vehículo de este color puede distinguirse con mayor facilidad entre automóviles negros, grises, plateados y de otras tonalidades.
Esto resulta especialmente importante para un taxi que busca pasajeros en la calle. La persona que espera no necesita identificar primero la marca, el modelo o la matrícula: el color permite reconocer rápidamente el tipo de vehículo.
La característica también explica por qué el amarillo aparece en otros elementos que deben llamar la atención, como señales de advertencia, buses escolares y equipos de construcción.
Para los taxis, esta ventaja fue especialmente relevante antes de que los pasajeros pudieran solicitar un vehículo mediante una aplicación y conocer desde el teléfono cuál automóvil estaba llegando.
Publicidad
La empresa que convirtió el amarillo en una marca de taxis
El color comenzó a adquirir una asociación más fuerte con los taxis en Estados Unidos gracias a una compañía creada en Chicago. En 1915, John Hertz fundó la Yellow Cab Company y utilizó vehículos amarillos para que su flota pudiera identificarse fácilmente. De esa manera, el color funcionaba como una especie de marca visible en medio del tráfico.
La estrategia no significaba que todos los taxis tuvieran que ser amarillos. Lo que ocurrió fue que una empresa consiguió hacer reconocible su servicio mediante una característica muy sencilla: todos sus vehículos tenían una apariencia común.
Publicidad
Con el tiempo, esa identificación ayudó a que el amarillo se asociara cada vez más con los taxis en otras ciudades estadounidenses.
¿Por qué los taxis amarillos se volvieron tan famosos en Nueva York?
Nueva York terminó convirtiendo al taxi amarillo en uno de los elementos más reconocibles de su paisaje urbano.
En una ciudad con un volumen enorme de vehículos, mantener una apariencia estandarizada facilita que los pasajeros puedan distinguir un taxi autorizado entre el resto del tráfico. El color cumple así funciones que van más allá de la estética.
Publicidad
Entre ellas están:
- Visibilidad: permite localizar el vehículo con mayor facilidad.
- Identificación: el pasajero reconoce rápidamente que se trata de un taxi.
- Uniformidad: los vehículos de una misma categoría mantienen una apariencia común.
- Regulación: facilita diferenciar los taxis autorizados de otros automóviles.
- Marca: con los años, el color pasó a formar parte de la identidad de la ciudad.
La combinación de estas funciones hizo que el amarillo dejara de ser simplemente el color de una flota y terminara convirtiéndose en una referencia cultural asociada con los taxis.
¿Todos los taxis del mundo son amarillos?
No. El color de los taxis depende de las reglas y tradiciones de cada ciudad. Aunque en Colombia es normal ver taxis amarillos, y algunos blancos como los eléctricos.
Publicidad
Londres, por ejemplo, es conocido por sus taxis negros, mientras que otras ciudades utilizan vehículos blancos, crema, rojos, verdes o con distintas combinaciones de colores y distintivos.
Las autoridades locales pueden establecer requisitos sobre la apariencia de estos vehículos para facilitar su identificación. En algunos lugares se exige un color determinado, mientras que en otros se permiten diferentes tonalidades siempre que el taxi tenga los distintivos correspondientes.
Por eso, no existe una única respuesta para explicar por qué los taxis son amarillos. En los lugares donde se adoptó ese color, la combinación de visibilidad, identificación y regulación ayudó a convertirlo en una de las señales más reconocibles del transporte público individual.