En medio de una creciente tensión diplomática y comercial entre Canadá y Estados Unidos, Kenneth Frankel, presidente del Consejo Canadiense para las Américas, calificó en Mañanas Blu, de ilegales y carentes de fundamento las medidas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Un ataque sistemático a la soberanía económica
De acuerdo con Frankel, la actual coyuntura no es un hecho aislado, sino la continuación de un hostigamiento que lleva dos años afectando la estabilidad y existencia de Canadá como nación soberana.
El líder gremial enfatizó que las barreras comerciales impuestas desde Washington violan de forma flagrante los marcos regulatorios vigentes: "Hay que entender que todos los aranceles que han puesto Donald Trump para Canadá son ilegal. Todos son ilegales según el tratado de libre comercio que ha tenido y tiene Canadá con los Estados Unidos y México".
A juicio de Frankel, estas medidas se han intentado justificar utilizando argumentos falsificados por la Casa Blanca que contradicen la información oficial de su propio país.
El presidente del Consejo señaló que Trump ha recurrido a acusaciones infundadas, tales como señalar a Canadá de ser la fuente del ingreso de fentanilo a territorio estadounidense, un foco de migración ilegal o, más recientemente, de permitir abusos laborales en sus cadenas de suministro.
"Trump empezó a imponer aranceles siempre con pretextos mentirosos, o sea, mentirosos, según las propias cifras del gobierno de los Estados Unidos", sentenció.
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El mito del "abuso" comercial y la balanza real
Al abordar los señalamientos de Donald Trump respecto a que Canadá supuestamente "abusa" comercialmente de su vecino del sur, Frankel fue enfático en desmentir esta narrativa utilizando datos sobre la balanza comercial real.
Explicó que la relación de intercambio no perjudica a los estadounidenses, especialmente si se analiza el sector energético.
"Si tú extraes la importación de energía que necesita de Canadá, que necesita los Estados Unidos, Canadá tiene un déficit comercial con los Estados Unidos, o sea, es pleno y simple". Bajo esta premisa, el líder del Consejo Canadiense para las Américas recalcó que las acusaciones de abuso carecen de sustancia y son "pura mentira" que se desploma al revisar los registros del propio gobierno estadounidense.
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La estrategia de división y la controversia del idioma
Para Frankel, eliminar esta disposición legal, consagrada por la identidad binacional canadiense, resulta impensable e inviable. "Para dejar que entren los productos de Estados Unidos sin la etiqueta en francés (...) eso es algo para hacer suicidio a la nación de Canadá. Eso es imposible".
Detrás de este debate idiomático, Frankel percibe una clara intención de fragmentar la cohesión interna del país, azuzando diferencias entre provincias como Quebec y Alberta.
"Trump siempre ha querido y siempre dice (...) que él quiere que sea Canadá el estado 50 de los Estados Unidos. Y lo que está intentando hacer con Quebec, con Alberta, es buscar maneras de dividir Canadá". No obstante, destacó que el efecto ha sido el opuesto, logrando que el país se muestre más unido que nunca.