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Así recuerda Ómar Rivera cómo sobrevivió al atentado del S11 gracias a su perro guía

El proceso de evacuación desde el piso 71 tardó aproximadamente una hora. A medida que descendían, la vibración de las escaleras metálicas y el crujido de las paredes evidenciaban el colapso paulatino de la estructura.

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Torres Gemelas
Foto: AFP

El ingeniero colombiano Ómar Rivera es uno de los sobrevivientes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York. Siendo persona invidente, Rivera logró salir con vida de la Torre Norte del World Trade Center gracias a la extraordinaria respuesta y fidelidad de su perro guía, Salti, un labrador retriever que se convirtió en su héroe y protector en medio de la tragedia.

El momento del impacto en el piso 71

En la mañana del 11 de septiembre de 2001, Ómar Rivera se encontraba en su oficina ubicada en el piso 71 de la Torre Norte, preparándose para una reunión de trabajo y disponiéndose a imprimir unos documentos. Al haber perdido la visión a los 28 años, Rivera describe su vivencia con una frase contundente: "Yo no vi nada, pero yo lo escuché todo".

El impacto del primer avión contra la estructura se produjo a las 8:46 a.m., unos doce o trece pisos por encima de su oficina. Rivera recuerda con claridad el violento estruendo y la sacudida de la edificación: "Escuché un estruendo enorme como si algo se hubiera desprendido".

La colisión provocó que el edificio oscilara fuertemente de norte a sur. En ese instante crítico, la conducta de su perro guía fue la clave para reaccionar a tiempo.

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Torres gemelas
Foto: AFP

Salti: instinto, reacción y una lealtad a prueba de fuego

Ante el estruendo, Salti reaccionó de inmediato. El canino salió de la oficina e ingresó nuevamente con insistencia y agitación hasta colocarse al lado de Rivera, lo cual sirvió como la alarma inequívoca para evacuar sin esperar instrucciones externas. "Él estaba muy agitado y eso me dio a mí la señal de que era momento de actuar", relató el ingeniero.

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Transcurridos aproximadamente cuatro minutos del choque, Rivera le colocó el arnés a Salti y comenzó el descenso junto a su supervisora, Dana Enride, y otros compañeros de trabajo. Durante la evacuación por las estrechas escaleras, una compañera ofreció tomar al perro para agilizar el paso. No obstante, Salti demostró un lazo indestructible con su dueño: "Él bajaría unos 10, 15 pasos y no me encontró cerca y decidió tirar, regresarse a donde yo estaba y quedarse al lado mío. Y eso fue para mí otra señal tan importante decir: aquí estamos juntos, no importa qué pase".

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Torres Gemelas
Foto: AFP

El descenso de una hora entre la angustia y el deber

El proceso de evacuación desde el piso 71 tardó aproximadamente una hora. A medida que descendían, la vibración de las escaleras metálicas y el crujido de las paredes evidenciaban el colapso paulatino de la estructura.

En el camino, Rivera presenció la sobrecogedora paradoja de la jornada: mientras miles de personas intentaban escapar del horror, los cuerpos de bomberos y policía subían hacia los pisos superiores. "Estos bomberos, estos policías, estas personas están es yendo hacia la emergencia, hacia el terror, y yo estoy tratando de huir de él", reflexionó.

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Al llegar a la planta baja y lograr salir a la calle Church, el panorama era caótico, con paredes colapsadas, vidrios destruidos y el ruido ensordecedor de ambulancias y helicópteros. Mientras evacuaban, escucharon el impacto del segundo avión contra la Torre Sur, la cual comenzó a colapsar poco después de que abandonaran el complejo.

Huida del caos y retorno al World Trade Center

En medio de la estampida humana provocada por el derrumbe, Salti ejerció nuevamente su labor de guía de forma ejemplar. Con su cabeza ligeramente adelantada, el perro abría espacio entre la multitud presa del pánico mientras corrían hacia el norte por la calle Broad, alejándose durante unos 40 minutos de la zona del desastre.

Salti acompañó a Ómar Rivera durante seis o siete años más, permaneciendo sensible a los ruidos fuertes de las sirenas en Nueva York tras la vivencia traumática. Tras el retiro de Salti, Rivera continuó su vida con otros perros guía, Montana y Sarge. A 25 años del ataque, el ingeniero colombiano goza de buena salud y continúa trabajando para la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey en el reconstruido complejo del World Trade Center, manteniendo viva la memoria de su gran compañero.

Escuche aquí la entrevista:

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