La comunidad de Biddeford, en el estado de Maine, se encuentra conmocionada tras la muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero, un joven colombiano oriundo de Bucaramanga que perdió la vida a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El incidente, ocurrido alrededor de las 7:00 de la mañana, ha generado una fuerte indignación debido a las circunstancias de su fallecimiento y a que contaba con documentación legal para estar en el país.
Según confirmó Rubén Torres, director de la organización Coalición por los Derechos de los Migrantes, Joan Sebastián no se encontraba en una situación irregular que justificara una persecución. “Lo que podemos confirmar a este momento es de que tenía un número de seguro social y un permiso de trabajo válido”, aseguró Torres, indicando que el joven se encontraba dentro de un proceso migratorio activo.
Una confusión fatal y perfilamiento racial
El día de la tragedia, los agentes de ICE realizaban operativos en la zona y vigilaban una vivienda donde supuestamente se encontraba un inmigrante que buscaban arrestar. Joan salió de su casa y entró a su vehículo para iniciar su jornada laboral, momento en el cual fue interceptado por los agentes. “Salió el señor chavo Johan de su casa, entró a su carro preparándose para su día como un día normal y no era la persona que estaba buscando la migración y terminó siendo balaceada por los agentes”, relató Torres.
La organización defensora de migrantes ha planteado serios interrogantes sobre las razones que llevaron a los agentes a disparar contra un civil desarmado que no era su objetivo. Existe un creciente temor en la comunidad de que el perfilamiento racial haya sido un factor determinante en el error. “Este causa un miedo en la comunidad, un miedo de que un joven moreno que sale de su casa preparándose para ir a trabajar pudiera ser víctima de violencia”, señaló el activista, añadiendo que en muchos casos se arresta o ataca a personas “por el simple hecho de ser moreno... por el simple hecho de hablar español”.
Versiones contradictorias de las autoridades
Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en el cambio constante de la narrativa oficial por parte de las autoridades migratorias. Según Torres, las explicaciones de ICE han variado significativamente desde que ocurrió el hecho. “Al principio trató un usar el carro como arma. Al principio era la persona que estaban buscando y al final del día el estado que sacaron era de que no era la persona que buscaban”, explicó el director de la coalición.
Además, se ha denunciado un trato indigno hacia el cuerpo del colombiano tras los disparos. Según testimonios y videos, el cuerpo fue sacado del vehículo y esposado. “Estamos tratando en levantar de que el cuerpo se quedó en el piso por horas. Eso no es algo que se debe de hacer por respeto a la persona y por respeto al proceso de evidencia”, enfatizó Torres.
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El drama familiar y el curso legal
La tragedia humana es profunda, especialmente porque la hija de Joan, de tan solo 3 años, fue testigo presencial del ataque. “Fuera de todo el drama familiar, es que la niña de apenas 3 años de edad vio como su padre fue asesinado”.
La menor y su madre, quien también se encuentra en Estados Unidos, están recibiendo apoyo legal y psicológico, pues se encuentran “totalmente destrozadas”.
Actualmente, el Fiscal General del estado de Maine lidera la investigación oficial y dispone de 180 días para emitir una determinación sobre lo sucedido. De forma paralela, el gobierno federal ha iniciado una investigación independiente y se espera el reporte final de la autopsia para esclarecer si la vida de Joan Sebastián pudo haberse salvado de haber recibido auxilios médicos oportunos.
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Escuche aquí la entrevista: