Concursos de disfraces, desfiles y fiestas de Halloween quedaron prohibidos en varias localidades por considerar que promueven prácticas "diabólicas" y antivalores. La decisión ha generado polémica y llegó incluso al Congreso, donde una diputada propuso extender las restricciones a los centros educativos.
La medida fue adoptada en al menos seis municipalidades de Honduras, país cuya población es mayoritariamente cristiana y donde la celebración de Halloween, cada 31 de octubre, no está arraigada, aunque en los últimos años ha ganado popularidad entre los jóvenes.
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En otros países de Latinoamérica, el 31 de octubre se conmemora la Víspera de Todos los Santos, una tradición cristiana que, como ocurre en México, tiene un fuerte arraigo popular en la antesala de los días 1 y 2 de noviembre, fechas dedicadas a honrar a los difuntos.
Las restricciones en Honduras afectan una celebración muy popular en Estados Unidos, durante la cual niños disfrazados de sus personajes favoritos recorren las calles pidiendo dulces, mientras que los adultos, transformados en figuras de terror, participan en eventos y fiestas.
Las autoridades de San Juan, en el suroeste del país, anunciaron en un comunicado que no extenderán "permisos para eventos cuyas actividades, temática o contenido promuevan o inciten al terror y a prácticas diabólicas", en referencia a Halloween.
En La Libertad, ubicada en el noroeste, la municipalidad justificó la medida como un "rechazo a símbolos como brujas, fantasmas y monstruos vinculados a lo oculto".
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Además, los centros comerciales "deberán abstenerse de promocionar y vender artículos" alusivos a Halloween. Quienes incumplan esta disposición se exponen a multas, según el comunicado de las autoridades.
La discusión alrededor de las fiestas del también denominado Día de Brujas llegó al Congreso por iniciativa de la diputada opositora de izquierda Dunia Jiménez, quien planteó prohibir estas celebraciones en los centros educativos.
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Según la propuesta, quedarían proscritos los "concursos de disfraces, decoraciones y actividades recreativas" relacionadas con Halloween.
Algunos sectores de la sociedad han manifestado preocupación por estas celebraciones en el entorno escolar, "al considerar que no contribuyen a los valores espirituales, éticos y morales que desean promover en la formación de sus hijos", señaló la congresista a la AFP, en línea con una serie de medidas de corte conservador impulsadas por el Gobierno.
Sin embargo, los esfuerzos por impedir estos festejos también han generado cuestionamientos por parte de quienes consideran que las restricciones vulneran la libertad de expresión.
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"Halloween no es una celebración autóctona", comentó a la AFP Naydeli Alvarado, historiadora y gestora cultural. "Sin embargo, no se debería sancionar a quienes celebran de forma privada porque están atentando contra el Estado laico y se le coarta la libertad al ciudadano".