La aparición de nuevas amenazas contra líderes políticos en Colombia encendió las alertas, luego de confirmarse que el candidato presidencial Abelardo de la Espriella también figura entre los afectados.
La denuncia fue realizada por el senador Mauricio Gómez Amín, quien advirtió a través de sus redes sociales que el abogado Abelardo de la Espriella fue intimidado por la misma página que previamente había emitido amenazas contra la senadora Paloma Valencia. Este hecho ha generado preocupación en el escenario político nacional, debido a la reiteración de este tipo de acciones contra figuras públicas, que horas antes, había sido denunciado por el expresidente Álvaro Uribe.
El senador Gómez Amín calificó la situación como de máxima gravedad y sostuvo que debe existir un rechazo unánime por parte del país. Asimismo, señaló que no se trata de un hecho aislado y cuestionó el silencio de algunos sectores frente a lo ocurrido. En su pronunciamiento, también relacionó estos episodios con el contexto de seguridad actual, al afirmar que el fortalecimiento de estructuras criminales ha permitido que la delincuencia actúe con mayor confianza. De esta forma, advirtió sobre un deterioro en las garantías de seguridad.
En medio de estos hechos, Abelardo de la Espriella reaccionó públicamente a las amenazas. Al responder a un mensaje del expresidente Álvaro Uribe Vélez, calificó a los responsables como “miserables cobardes” y aseguró que estas acciones buscan intimidar a quienes defienden la democracia, la institucionalidad y la libertad. Además, expresó su solidaridad con Paloma Valencia, reiterando que este tipo de intimidaciones buscan generar miedo en quienes tienen posturas políticas diferentes.
Por su parte, el expresidente Álvaro Uribe Vélez confirmó que Abelardo de la Espriella también está entre los amenazados, dentro de una serie de hechos que han afectado a otros dirigentes políticos. En su pronunciamiento, reiteró su rechazo absoluto a estas acciones y llamó a la ciudadanía a no permitir que la delincuencia continúe imponiendo su voluntad, advirtiendo así que no se debe normalizar la violencia como mecanismo de presión política.
Frente a todo este panorama, se ha intensificado el debate sobre la seguridad de quienes hoy son figura política y quienes se postulan a la presidencia dejando en evidencia el riesgo en el ejercicio democrático.