Los primeros 60 días del Gobierno de Abelardo De La Espriella han estado marcados por cambios en seguridad, economía y relaciones internacionales, así como por una estrategia de comunicación centrada en los símbolos y las emociones. Así lo analizó Gabriel Cifuentes, analista político y columnista, quien señaló que, aunque todavía es temprano para evaluar resultados definitivos, este periodo ya permite identificar el estilo y las prioridades de la administración.
En entrevista con Sala de Prensa, Cifuentes consideró que el mandatario ha marcado una diferencia frente a su antecesor, tanto en las decisiones de fondo como en la manera de ejercer y comunicar el poder.
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“Yo creo que estos dos meses han estado marcados tanto por cambios de fondo como por cambios de forma, y ha sido un viraje de 180 grados en todos los sentidos”, afirmó.
Seguridad y economía: los cambios que destaca el analista
En materia de seguridad, el analista identificó un giro hacia una política más ofensiva, con mayor protagonismo del presidente en las operaciones militares y los consejos de seguridad. También destacó la intención de fortalecer la cooperación con Estados Unidos y la posibilidad de retomar medidas como los bombardeos y la aspersión.
En el frente económico y fiscal, Cifuentes señaló que el Gobierno ha planteado reducir el tamaño del Estado, contener los costos y gestionar las dificultades fiscales heredadas de la administración anterior.
Sin embargo, advirtió que dos meses no son suficientes para establecer si estas medidas se traducirán en resultados concretos para los ciudadanos.
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Los símbolos y las emociones, claves del estilo presidencial
Uno de los aspectos que más resaltó Cifuentes fue la estrategia de comunicación de De la Espriella, que, según explicó, se apoya en imágenes y acciones que buscan transmitir autoridad, presencia y capacidad de respuesta.
Como ejemplo, mencionó las apariciones del mandatario durante operativos de seguridad, con chaleco antibalas, radio de comunicación y arma al cinto. Para el analista, estos elementos construyen una identidad propia de Gobierno, aunque no determinan por sí mismos su efectividad.
Los símbolos se consumen más rápidamente que los resultados frente a problemáticas estructurales que tardarán años en ver la luz
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En ese sentido, señaló que asuntos como la salud requieren soluciones de largo plazo, mientras que los anuncios y las acciones visibles pueden generar confianza de manera más inmediata.
Cifuentes también consideró que el estilo presidencial ha logrado conectar con sectores de la población que reclamaban mayor presencia del Estado y una respuesta más directa a sus necesidades.
“La política se ha convertido, y más en estos tiempos, en un ejercicio visceral más que en un ejercicio de razón”, sostuvo al referirse a la importancia de las emociones en la relación entre los gobernantes y la ciudadanía.
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Una oposición que todavía busca su rumbo
Sobre el papel de la oposición, el analista aseguró que el Pacto Histórico atraviesa dificultades de liderazgo y aún no encuentra una estrategia clara para hacer contrapeso al nuevo Gobierno.
Según Cifuentes, el movimiento sigue dependiendo en gran medida de la figura del expresidente Gustavo Petro y enfrenta el reto de construir liderazgos que vayan más allá de él.
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No obstante, advirtió que sería un error subestimar su capacidad política, pues conserva estructura, bases sociales y una bancada numerosa en el Congreso.
De esta manera, el balance de los primeros dos meses de De la Espriella muestra un Gobierno que ha establecido prioridades y una identidad comunicativa definida. Sin embargo, para determinar su desempeño será necesario observar si esos cambios se traducen en soluciones sostenibles para los problemas del país.