En medio de la organización de las elecciones presidenciales, la Registraduría Nacional explicó cómo se definieron las posiciones de los candidatos en el tarjetón electoral de la primera vuelta, un proceso que, según la entidad, se realizó bajo estrictos criterios de transparencia y participación.
Rafael Vargas, director de gestión electoral de la Registraduría, señaló en entrevista en Mañanas Blu que el diseño del tarjetón fue cuidadosamente trabajado para garantizar claridad y facilidad de uso por parte de los ciudadanos.
De acuerdo con el funcionario, se buscó que el documento fuera “limpio, intuitivo y amigable”, de manera que los votantes puedan identificar sin dificultad a su candidato de preferencia.
El tarjetón incluye las fotografías de los aspirantes en alta calidad, los logos de sus respectivos partidos o movimientos políticos, así como sus nombres completos. Además, el diseño contempla espacios amplios —descritos como “aireados”— para evitar confusiones al momento de marcar la opción elegida. Este modelo, explicó Vargas, fue previamente evaluado mediante grupos focales, teniendo en cuenta la presencia de 14 fórmulas presidenciales más el voto en blanco.
¿Cómo se eligió el orden de los candidatos presidenciales en el tarjetón electoral?
En cuanto al orden de aparición de los candidatos, el funcionario fue enfático en que se trató de un proceso completamente aleatorio. El sorteo se llevó a cabo en la sede de la Registraduría con la presencia de organismos de control como el Ministerio Público, así como de misiones de observación electoral tanto nacionales como internacionales, entre ellas la MOE y delegaciones de la Unión Europea.
La mecánica del sorteo consistió en un sistema de balotas. Inicialmente, una persona del público extraía el nombre de la organización política participante. Posteriormente, un representante de dicha organización —en algunos casos los propios candidatos— era el encargado de sacar, de una segunda balotera, el número que definiría su ubicación en el tarjetón. Todo el proceso se desarrolló de manera pública, similar a un sorteo de lotería, con el fin de garantizar la transparencia.
Sobre la posibilidad de que algún candidato renuncie después de haberse definido el tarjetón, Vargas explicó que la Registraduría ya inició el proceso logístico de impresión, empaque y distribución del material electoral. En ese sentido, cualquier eventual retiro deberá analizarse caso por caso.
No obstante, aclaró que las consecuencias de una renuncia no son competencia directa de la Registraduría, sino que serán determinadas por las comisiones escrutadoras, siguiendo los lineamientos establecidos por el Consejo Nacional Electoral. Estas instancias serán las encargadas de definir cómo se contabilizan los votos en caso de que un aspirante que figure en el tarjetón ya no esté en contienda.
Con este procedimiento, la Registraduría busca garantizar un proceso electoral transparente, organizado y confiable para todos los ciudadanos.