Las últimas semanas han sido de relativa calma para las relaciones entre Colombia y Venezuela. De hecho, una de las recientes declaraciones que sorprendió por parte del Gobierno colombiano fue la de la canciller María Ángela Holguín, quien rechazó las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela por considerarlas unilaterales.
"Nosotros rechazamos las acciones unilaterales, estamos convencidos que las sanciones de un país hacia otro país no llevan a nada de avance para las diferentes situaciones", dijo.
Sin embargo, en los últimos meses también se han presentado tensiones entre ambos países. Uno de los hechos que provocó gran rechazo, por ejemplo, fue el trato que recibió el expresidente Andrés Pastrana, quien intentó sin éxito visitar en la cárcel de Ramo Verde al líder opositor Leopoldo López.
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La cancillería colombiana expidió en ese momento un comunicado rechazando los señalamientos contra Pastrana por parte del Gobierno venezolano y además pidió la libertad pronta de López.
Ante esto, el presidente Nicolás Maduro advirtió de un retroceso peligroso en la relación con Colombia.
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"Lamento que el Gobierno del presidente Santos, su cancillería haya caído en las provocaciones y haya sacado un comunicado verdaderamente lamentable. La cancillería nuestra ya lo ha respondido. ¿Qué pretende la cancillería colombiana o el presidente Santos?, ¿que nosotros dejemos que fósiles políticos como Andrés Pastrana vengan a faltarle el respeto a Venezuela y el pueblo venezolano se quede mudo?", señaló.
Así las cosas, continúa el malestar por otra problemática y es que en lo corrido de este año ya son más de 1300 los colombianos deportados desde Venezuela lo cual ha provocado rechazo desde distintos sectores.
Es el caso de Raúl López Castro, quien fue expulsado de Venezuela mientras que su esposa, que está embarazada, y su hija de año y medio se quedaron en el país vecino, donde vivía y trabajaba desde hace cerca de 15 años.
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"La guardia nacional, el engaño que nos metió para convencernos, para llevarnos para el comando de ellos. Vivo con mi esposa, con mi hija y el que viene en camino", manifestó.
En conclusión, aunque se mantiene la relativa calma, el presidente Nicolás Maduro insiste en una supuesta guerra psicológica, orquestada desde los Estados Unidos, España y Colombia que pretende desestabilizar a Venezuela.
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