El traslado se cumplió este sábado bajo un amplio dispositivo de seguridad y hace parte de las primeras medidas adoptadas por el nuevo Gobierno para reubicar a internos considerados de alta peligrosidad.
Inicialmente se había informado que 20 presos serían enviados a Palogordo, pero finalmente fueron 17 los que llegaron al establecimiento penitenciario de alta y mediana seguridad de Girón.
Los internos hacen parte de un grupo de 117 presos de alto perfil que fueron objeto de un operativo de traslado hacia diferentes cárceles del país. En el caso de Santander, los reclusos procedentes de Itagüí fueron recibidos en Palogordo.
Por ahora, entre los internos trasladados desde la cárcel de Itagüí fueron identificados Freyner Alonso Ramírez García, alias ‘Carlos Pesebre’, señalado como exlíder de La Oficina de Envigado y de la estructura Los Pesebreros; y Hernán Giraldo, alias ‘El Patrón’, señalado como narcotraficante y exparamilitar.
Sin embargo, no se han hecho públicos los nombres de los 15 internos más que llegaron a Girón, ni se ha confirmado oficialmente la pertenencia individual de cada uno a determinadas estructuras delincuenciales.
Durante el Gobierno de Gustavo Petro, alias ‘Carlos Pesebre’ participó como vocero de las estructuras criminales en la denominada Mesa de Paz Urbana de Medellín y el Valle de Aburrá, proceso de conversaciones sociojurídicas con el Gobierno Nacional.
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Su participación generó polémica en junio de 2025, cuando apareció junto a otros cabecillas y voceros en un acto público en La Alpujarra, encabezado por el entonces presidente Petro. En febrero de 2026 anunció su retiro de la mesa, aunque posteriormente retomó su papel como vocero.
La llegada de estos presos a Santander se produce además en un momento especialmente sensible para el establecimiento penitenciario, luego del asesinato del funcionario del Inpec Efraín Quesada, quien fue atacado cuando se dirigía a cumplir su jornada laboral en la cárcel de Palogordo.
Hernando Mantilla, defensor de los derechos carcelarios, señaló que la situación de Palogordo es particularmente delicada después del asesinato del funcionario del Inpec.
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Según Mantilla, "el antecedente genera preocupación frente a la llegada de internos de alta peligrosidad, debido a las condiciones de seguridad que actualmente enfrenta el establecimiento, el sindicato de trabajadores penitenciarios había expresado su desacuerdo con el traslado de estos internos hacia Girón y había solicitado mayores garantías para los funcionarios encargados de su custodia".
Llegan a cárcel de Palogordo, en Girón, los primeros 17 de un grupo de 117 que serán trasladados a diferentes centros penitenciarios. Ingreso se da pese a rechazo del sindicato, que advierte falta de medidas de seguridad ante llegada de presos de alta peligrosidad.#VocesySonidos pic.twitter.com/18NdgzfUtH
— Blu Santanderes (@BLUSantanderes) August 8, 2026
Mediante un comunicado La Unión de Trabajadores Penitenciarios (UTP) manifestó su rechazo a la llegada de internos de alto perfil delictivo a Palogordo y advirtió que el establecimiento enfrenta limitaciones de personal, infraestructura y tecnología para recibir a este tipo de población y reclama mayores garantías de seguridad para los guardianes.
La organización cuestionó que las directivas del Inpec dispusieran el ingreso de estos internos sin, según su posición, tener en cuenta las condiciones actuales del establecimiento y las capacidades humanas, físicas, técnicas y tecnológicas disponibles.
Para la UTP, el traslado de internos de alta peligrosidad no debe analizarse únicamente como una medida de redistribución de la población carcelaria, sino que también debe considerar los riesgos que enfrentan diariamente los funcionarios encargados de la custodia.
El sindicato pidió al Gobierno nacional y a las directivas del Inpec fortalecer las condiciones de seguridad de Palogordo y reclamó medidas adicionales para proteger al personal penitenciario.
La preocupación de los trabajadores fue enfática tras el asesinato de Efraín Quesada, hecho que, según la organización sindical, vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que enfrentan los guardianes en el cumplimiento de sus funciones.
“No queremos más funcionarios del cuerpo de custodia muertos; a nosotros nos duelen y nos afligen”, manifestó la organización sindical en su pronunciamiento.