El avance del Escudo de las Américas y la eventual activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) abren un nuevo escenario de cooperación regional para enfrentar el narcotráfico, pero también plantean interrogantes sobre el alcance de las operaciones militares y la participación de países como Colombia. Así lo explicó José Luis Ramírez León, exasesor de la Organización de Estados Americanos (OEA), en entrevista con Mañanas Blu.
El experto recordó que el TIAR no es un mecanismo nuevo. El tratado fue suscrito en 1947, antes incluso de la creación de la OEA y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y ha sido utilizado en 24 ocasiones. Su propósito contempla mecanismos de asistencia recíproca entre los países miembros frente a determinadas amenazas.
Ramírez León señaló que el actual debate parte de una solicitud para convocar una reunión de consulta que permita poner en marcha el órgano de consulta del TIAR. Para el exasesor de la OEA, el proceso tiene una ruta institucional definida y no implica, necesariamente, la creación de una fuerza militar multinacional.
Así funcionaría la activación del TIAR
De acuerdo con la explicación entregada durante la entrevista, el primer paso consiste en presentar formalmente la solicitud ante el Consejo Permanente de la OEA. Posteriormente, los países que actualmente hacen parte del TIAR deberán votar sobre su activación.
“Para que se pueda activar un mecanismo como el del TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, existen unos pasos dentro de la OEA”, explicó Ramírez León.
El especialista indicó que actualmente son 19 los países miembros del tratado y que para aprobar su activación se requieren dos terceras partes de los votos, es decir, 11 países. Una vez superado ese trámite, se convocaría una reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores, escenario en el que se discutirían y votarían las medidas correspondientes.
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Según su interpretación del procedimiento anunciado, la activación podría concretarse en un plazo aproximado de un mes si se mantienen las condiciones políticas necesarias para alcanzar la mayoría requerida.
Narcotráfico, el eje del Escudo de las Américas
El combate al narcotráfico aparece como uno de los principales objetivos del mecanismo. Sin embargo, Ramírez León planteó que la respuesta regional no debería concentrarse exclusivamente en las operaciones militares o represivas.
“Todo lo que se puede hacer de políticas coordinadas a nivel hemisférico para combatir el flagelo del narcotráfico es más que bienvenido”, manifestó, aunque advirtió que la problemática debe abordarse desde diferentes frentes.
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En su análisis, la estrategia debería contemplar toda la cadena del narcotráfico, desde la prevención hasta las medidas de carácter judicial y las discusiones sobre despenalización. También llamó la atención sobre la transformación del mercado de drogas y el crecimiento de los estupefacientes sintéticos, entre ellos el fentanilo.
El exasesor recordó además un estudio elaborado por la OEA después de la Sexta Cumbre de las Américas, realizada en Cartagena en 2012. Según explicó, el documento presentado en 2013 planteó diferentes escenarios sobre el problema de las drogas en el continente y contó con la participación de representantes de organismos de seguridad, fuerzas armadas y sectores privados.
Colombia y las operaciones militares
Uno de los principales interrogantes está relacionado con el papel que tendría Colombia dentro del nuevo esquema de cooperación. Ramírez León señaló que la posición geográfica del país, con costas sobre el Caribe y el Pacífico, lo convierte en un punto relevante dentro de las rutas del narcotráfico.
El exasesor también cuestionó el alcance que podrían tener eventuales operaciones contra embarcaciones utilizadas para transportar drogas y planteó interrogantes sobre el respeto de las normas del derecho internacional.
A su juicio, una estrategia exclusivamente basada en la fuerza no ha resuelto el problema del narcotráfico. “Si no se atacan todas y cada una de las cadenas del narcotráfico, desde el tema de prevención hasta eventualmente el tema de despenalización, sencillamente estamos solamente buscando uno de los aspectos importantes”, sostuvo.
¿Habría tropas extranjeras en Colombia?
Otro de los puntos centrales de la conversación fue la posibilidad de que la activación del TIAR permita operaciones militares conjuntas en territorio colombiano. Ramírez León explicó que, a partir de la información que conocía del comunicado, la interpretación inicial es que cada fuerza militar actuaría dentro de su propio territorio, aunque bajo un mecanismo de coordinación regional.
“No sería una fuerza multilateral de la OEA para actuar en otros países”, señaló. Esta distinción resulta relevante para el caso colombiano. El entrevistado explicó que, si se planteara una presencia de militares extranjeros en territorio nacional, entraría en juego el procedimiento constitucional correspondiente.
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“En caso de que fuera una actitud contraria, como bien sabes, se necesita la aprobación del Congreso de Colombia para que pueda haber presencia de militares de otros países en territorio colombiano”, afirmó.
De esta manera, el debate sobre el Escudo de las Américas, el TIAR, la cooperación militar y la lucha contra el narcotráfico queda ligado a una discusión más amplia sobre los límites de la cooperación internacional y las competencias de cada Estado.
Para Ramírez León, la activación del mecanismo puede avanzar por los canales institucionales de la OEA y del TIAR, pero el alcance concreto de las medidas dependerá de las decisiones que adopten los países participantes y de las condiciones jurídicas aplicables en cada territorio.