El destino de los hipopótamos en Colombia, una especie invasora que se multiplica de forma exponencial en el Magdalena Medio, ha llegado a un punto crítico. Así lo advirtió la bióloga Brigitte Baptiste en entrevista en Sala de Prensa, en la que defendió la controvertida posibilidad de aplicar eutanasia como medida de control poblacional.
La problemática, que tiene su origen en la introducción de estos animales hace más de 40 años por el narcotraficante Pablo Escobar en su hacienda Nápoles, ha escalado hasta convertirse en un desafío ambiental de grandes proporciones. Actualmente, se estima que hay entre 180 y 240 hipopótamos en libertad, una cifra que podría crecer de manera exponencial en las próximas décadas si no se toman medidas.
Baptiste explicó que la controversia en torno a la eutanasia responde, en gran parte, a factores emocionales. “Sacrificar animales silvestres siempre suena como que vamos en contravía de la conservación”, señaló. Sin embargo, insistió en que el análisis debe centrarse en el impacto ecológico real de la especie. “Los hipopótamos realmente son invasores en el sentido pleno de la palabra… son el equivalente a un virus ecosistémico”, afirmó, destacando su capacidad para alterar los hábitats, desplazar especies nativas y transformar los ecosistemas a su favor.
La bióloga subrayó que estos animales no tienen depredadores naturales en Colombia, lo que facilita su expansión. Además, su comportamiento —incluyendo el consumo de grandes cantidades de vegetación, el pisoteo del terreno y la contaminación de fuentes hídricas— genera efectos en cadena que afectan a peces, anfibios y otras especies. “200 animalitos modifican todo el ecosistema… son ingenieros de ecosistemas”, advirtió.
Frente a las críticas por la propuesta de sacrificio, Baptiste recordó que el manejo activo de fauna es una práctica común en otras regiones del mundo. Países africanos, por ejemplo, realizan controles poblacionales de grandes mamíferos para evitar desequilibrios ambientales. En el caso colombiano, se ha planteado el sacrificio de cerca de 80 hipopótamos como una medida para estabilizar temporalmente la población. “Lo que no queremos es que se convierta una población de 200 en una de 20.000”, enfatizó.
El debate no solo se limita al ámbito ambiental, sino que también involucra la seguridad humana. Baptiste alertó sobre el carácter agresivo y territorial de estos animales, responsables de miles de muertes al año en África. En Colombia ya se han registrado ataques, algunos con consecuencias graves. “Estamos esperando un drama… sería una falta de previsión extremadamente grave”, afirmó, sugiriendo que el Estado podría ser responsable si no actúa a tiempo.
Finalmente, la experta contextualizó el caso dentro del fenómeno más amplio de las especies invasoras en el país, documentado por entidades como el Instituto Humboldt. Para Baptiste, la clave está en reconocer que los ecosistemas requieren gestión activa: “No los podemos dejar a su libre desarrollo… hemos causado disturbios importantes y debemos hacernos responsables”.
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