Johan, como se llama el menor, y su padre Miguel, cuidaban su cultivo de frijol en Cerro Gordo, cuando escucharon el fuerte estruendo del avión.
Padre e hijo abrieron camino con palos y machetes, para abrirse paso en la boscosa montaña, y así permitir la ruta de rescate de los seis sobrevivientes del avión.
“Yo les dije a los rescatistas que le enseñaba el camino para que fuera más fácil y más rápido, porque yo lo conocía muy bien, mi papá se quedó esperando el otro grupo”, afirmó el menor a Noticias Caracol.
Aunque para abrir paso a los sobrevivientes, tuvieron que dañar gran parte de su cultivo, Miguel y su hijo les dieron prioridad a las víctimas.
El pasado 30 de noviembre, Juan Diego Gómez, uno de los rescatistas del accidente aéreo, aseguró que en el momento que estaban sacando a los sobrevivientes en camillas, el niño se encargó de indicarles el camino e incluso tomó la linterna para ayudar a alumbrar en medio de la oscuridad.
“Cuando nosotros llegamos, él no estaba, después llegó y sí ayudó a guiar a los otros compañeros”, manifestó Juan Diego.