A menos de la segunda vuelta presidencial, una frase del jefe negociador del Gobierno con el Clan del Golfo encendió la discusión pública. En entrevista con Mañanas Blu este lunes 11 de mayo, Álvaro Jiménez confirmó que sí existe un mecanismo para romper el proceso de acercamiento con esa estructura armada, aunque aclaró que no se conoce públicamente.
“No es un protocolo que sea público”, respondió Jiménez cuando fue consultado sobre qué ocurriría si un próximo gobierno decide desmontar el proceso o si el grupo incumple los compromisos pactados. La declaración llega en un momento especialmente sensible, cuando la campaña presidencial entra en su tramo decisivo y las decisiones sobre seguridad pesan cada vez más en el debate nacional.
Protocolo reservado reaviva dudas sobre diálogo con el Clan del Golfo
El jefe negociador explicó que el proceso atraviesa una fase de “gradualidad” y que, por ahora, el paso concreto es el traslado de 400 integrantes del grupo armado a una zona de ubicación temporal.
Según Jiménez, ese movimiento se haría “en fecha posterior al debate electoral de segunda vuelta presidencial”, con el propósito de evitar que tenga incidencia directa en las urnas. Sin embargo, la explicación no logró despejar las inquietudes sobre las garantías institucionales.
Cuando se le insistió sobre qué pasaría si cambia el gobierno o fracasa el proceso, el funcionario fue enfático: “Sí tiene un protocolo de ruptura también”, pero precisó que ese documento “sigue teniendo un carácter de ser un protocolo discreto”.
La revelación abrió preguntas sobre la transparencia de un proceso que involucra al grupo armado ilegal más grande del país y que coincide con semanas decisivas para la contienda presidencial.
Elecciones 2026 y las garantías frente al proceso electoral
Jiménez evitó entrar en la controversia política, pero defendió que no habrá afectación electoral. “No habría ninguna incidencia en ese debate”, afirmó, al recordar que los traslados se producirían después de la jornada definitiva.
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Además, sostuvo que existe “un compromiso de respetar el proceso electoral” y recordó que, según reportes de las autoridades, en las elecciones legislativas no se registraron alteraciones atribuibles a este proceso.
El Gobierno admite que el futuro del proceso depende del próximo presidente
Uno de los puntos más delicados surgió cuando se planteó el escenario de un nuevo mandatario que no comparta la política de paz total.
Jiménez fue claro al reconocer que el futuro del proceso dependerá de quien llegue a la Casa de Nariño. “Las decisiones de otro gobierno tendrán que ser asumidas por ese gobierno”, señaló.
Con esa frase quedó al descubierto una realidad política: el acercamiento con el Clan del Golfo avanza, pero su continuidad todavía está lejos de estar garantizada. Y en medio de esa incertidumbre, la frase que más resonó fue también la más sensible: el plan para romper ese proceso existe, pero permanece bajo reserva.
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