Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Nain’ o ‘El Bendito Menor’, señalado como uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACS), murió durante un operativo de la Policía Nacional en el barrio Los Olivos, en Riohacha, La Guajira.
Según el perfil de inteligencia, Pérez Toncel tenía 26 años y llevaba cerca de cinco años dentro de la estructura criminal. Su trayectoria comenzó en 2019 como sicario al servicio de alias ‘Pinocho’, máximo cabecilla de las ACS. Posteriormente pasó a integrar el componente armado y, en 2021, asumió el control de grupos urbanos en La Guajira.
Las autoridades lo señalaban como responsable de coordinar actividades de narcotráfico y extorsión sobre la Troncal del Caribe, además de ejercer control criminal en sectores de Magdalena y La Guajira. También habría estado encargado de sacar cargamentos de droga desde La Guajira mediante lanchas rápidas y semisumergibles.
Su prontuario incluye señalamientos por homicidios, acciones armadas, extorsiones y hechos de violencia contra comerciantes. En 2024 fue relacionado con el asesinato de un soldado del Gaula Militar en Mingueo y con el asalto a un establecimiento D1 en Palomino. También apareció en videos de intimidación en los que amenazaba a pobladores y comerciantes de la región.
En 2025 fue designado como negociador dentro del proceso de paz total, pero posteriormente las autoridades lo vincularon con hechos violentos, entre ellos el homicidio colectivo de cuatro personas en La Punta de los Remedios, Dibulla. Ese mismo año quedó al frente del frente Javier Cáceres de las ACS.
A su estructura también se le atribuyen una acción armada contra la estación de Policía de Buritacá, el asesinato y desmembramiento de un menor en Mingueo y el millonario robo a un vehículo transportador de valores, ocurrido en diciembre de 2025.
Publicidad
Durante el operativo en Riohacha también fueron abatidos su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebesita’, y dos de sus escoltas. El resultado representa un golpe a la estructura criminal que operaba sobre la Troncal del Caribe y que tenía presencia en La Guajira y zonas de Magdalena.
La información de inteligencia lo ubicaba como un hombre con capacidad para coordinar distintas rentas ilegales y ejercer control armado sobre corredores estratégicos de la costa Caribe. Además del narcotráfico y la extorsión, era señalado de dinamizar el reclutamiento en La Guajira y Magdalena y de ordenar homicidios mediante el uso de armas de largo alcance.
El perfil también lo relaciona con actos de tortura y desmembramiento de cuerpos humanos en sectores de la Troncal del Caribe, prácticas que, según la información recopilada por las autoridades, habrían sido utilizadas para imponer control y generar temor en el territorio.