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¿Qué tanto pesó el voto cristiano en la elección de Abelardo De La Espriella?

Un analista sostiene que la movilización de comunidades cristianas y la defensa de valores como la vida y la familia influyeron en el resultado de la elección presidencial.

Abelardo de la espriella discurso
Abelardo De La Espriella
AFP

El papel de las comunidades cristianas durante las recientes elecciones presidenciales se convirtió en uno de los elementos más analizados tras la victoria de Abelardo De La Espriella. Para el consultor político Nicolás Rojas Holguín, la movilización de este sector del electorado tuvo una incidencia significativa en el resultado de los comicios y evidenció el creciente peso político de las iglesias y organizaciones de fe en Colombia.

Según el experto, durante varios años distintos sectores políticos subestimaron la capacidad de convocatoria de los votantes cristianos, pese a que millones de colombianos se identifican con principios relacionados con la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa.

De acuerdo con Rojas Holguín, la pasada campaña presidencial mostró un nivel de organización sin precedentes entre iglesias, líderes religiosos y comunidades de fe, lo que permitió convertir afinidades basadas en valores compartidos en una participación electoral coordinada.

El consultor sostiene que este fenómeno dejó de ser un componente secundario dentro de las campañas para convertirse en un actor con capacidad de influir en el escenario político nacional.

"El voto de la fe dejó de ser una variable secundaria para convertirse en un actor determinante dentro del escenario político nacional. Lo ocurrido en esta elección demuestra que millones de colombianos encontraron espacios de representación alrededor de principios que consideran fundamentales", señala el análisis.

La estrategia denominada "Gerencia Nacional de la Fe"

Dentro de su evaluación, Rojas Holguín resalta el trabajo desarrollado por Marco Acosta, pastor y concejal de Bogotá, quien encabezó la denominada Gerencia Nacional de la Fe.

Según el análisis, esta estrategia buscó fortalecer la articulación entre iglesias, líderes religiosos y comunidades cristianas alrededor de temas como la defensa de la vida, la familia, la libertad religiosa y otros valores que, de acuerdo con el consultor, movilizaron a una parte importante del electorado.

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El experto afirma que esta articulación permitió consolidar una red de participación con presencia en distintas regiones del país, facilitando la movilización de votantes durante la jornada electoral.

Un actor político con mayor incidencia
Rojas Holguín considera que, en una elección definida por una diferencia reducida de votos, la capacidad de convocatoria de las comunidades cristianas adquirió una relevancia especial.

En ese contexto, sostiene que la coordinación territorial entre congregaciones y líderes religiosos fortaleció la participación ciudadana y contribuyó al respaldo obtenido por el entonces candidato presidencial.

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No obstante, el consultor aclara que, más allá del resultado electoral, el principal cambio radica en el reconocimiento de las comunidades de fe como un actor con capacidad de incidencia dentro del panorama político colombiano.

"Durante décadas se reconoció la influencia social de las iglesias, pero esta elección demostró que también pueden convertirse en actores con capacidad de movilización política cuando logran organizarse alrededor de objetivos comunes", concluye Rojas Holguín.

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