La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA Colombia, emitió nuevas preocupaciones para Antioquia y la región de Urabá-Darién en sus recientes informes correspondientes al período enero-diciembre de 2025.
En ambos casos, coincide en que el conflicto armado, la presencia de grupos armados no estatales, los desastres naturales y las limitaciones para acceder a las comunidades continúan generando graves afectaciones para la población civil.
En el caso de Antioquia, OCHA señala que el departamento sigue siendo uno de los más afectados por la crisis humanitaria en Colombia por delitos como el desplazamiento forzado, los confinamientos, las restricciones a la movilidad, el uso de minas antipersonal y artefactos explosivos, el reclutamiento de menores de edad, la violencia basada en género y el impacto diferenciado sobre comunidades indígenas y afrodescendientes.
Todo ello ocurre en un contexto de disputas territoriales entre grupos armados y dificultades para que las instituciones y las organizaciones humanitarias lleguen a las zonas más afectadas.
Durante 2025 se registraron 14.106 personas desplazadas en Antioquia. Además, 129.000 personas resultaron afectadas por inundaciones, movimientos en masa y otros eventos asociados a la temporada de lluvias. OCHA también reporta un incremento del 240 % en las víctimas por minas antipersonal, municiones sin explotar y artefactos explosivos improvisados frente al año anterior. En materia de violencia contra las mujeres, el departamento registró 123 feminicidios, la cifra más alta del país durante el período analizado.
Para OCHA, la principal alerta en Antioquia es que la población civil continúa atrapada entre las dinámicas del conflicto limitando el acceso a alimentos, salud, educación y asistencia humanitaria, especialmente en subregiones como Bajo Cauca, Nordeste, Norte y Urabá.
En cuanto a la región de Urabá-Darién, OCHA la define como uno de los corredores humanitarios y migratorios más importantes del país debido a su conexión con el Caribe, el Pacífico y la frontera con Panamá. La organización advierte que allí confluyen tres crisis simultáneas: el conflicto armado, la migración y los desastres naturales.
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Las principales preocupaciones para esta región son la protección de la población civil, el desplazamiento forzado, los confinamientos, las restricciones de acceso, la violencia basada en género, el reclutamiento de menores y la afectación desproporcionada sobre comunidades indígenas y afrodescendientes. También preocupa el uso de corredores estratégicos por parte de grupos armados y las dificultades para brindar asistencia humanitaria en varios municipios.
Entre las cifras más relevantes del informe regional se destacan 3.062 personas desplazadas durante 2025, un desplazamiento masivo de 599 personas afrodescendientes en Acandí y más de 28.000 personas resultaron afectadas por inundaciones, crecientes súbitas, vendavales y deslizamientos.
OCHA también indica que la región alberga aproximadamente 13.800 migrantes venezolanos y advierte sobre un nuevo fenómeno: el incremento del flujo migratorio inverso desde Panamá hacia Colombia, que genera nuevas necesidades de atención y protección.
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