Bogotá avanza en la transformación de su sistema de transporte público con la incorporación de nuevas tecnologías eléctricas que buscan reducir las emisiones contaminantes y mejorar la movilidad urbana. La ciudad ya cuenta con más de 1.500 buses eléctricos y recientemente sumó 50 articulados duales, una flota que, según el experto en transporte Diego Alicides Torres Castro, representa un hito internacional por su capacidad de operar tanto en las troncales de TransMilenio como en las vías de tráfico mixto.
Los nuevos vehículos, 100 % eléctricos, cuentan con puertas a ambos costados, lo que les permite recoger y dejar pasajeros en estaciones del sistema troncal y en paraderos convencionales del componente zonal. Esta característica amplía las posibilidades de operación del transporte público y facilita la integración entre diferentes servicios de movilidad.
Para Torres, quien cuenta con más de una década de experiencia en el sector transporte, la incorporación de estos vehículos representa un avance que trasciende la renovación de la flota y abre nuevas posibilidades para la movilidad sostenible en la capital colombiana.
Bogotá incorpora 50 buses articulados duales 100 % eléctricos
La principal innovación de los nuevos buses articulados es su capacidad para operar en dos tipos de infraestructura vial. Gracias a sus puertas ubicadas a ambos lados, pueden prestar servicio en las estaciones y los portales de TransMilenio, así como recoger pasajeros en paraderos situados en vías de tráfico mixto. Esta configuración busca ampliar la flexibilidad operacional del sistema de transporte público y facilitar la conexión entre los servicios troncales y zonales.
“Bogotá está marcando un hito. No solamente estamos aumentando la flota eléctrica, sino incorporando una tipología de bus que combina la operación por el carril exclusivo de TransMilenio con la posibilidad de circular por vías mixtas y recoger pasajeros en paraderos del componente zonal”, explicó Torres.
El experto destacó que la combinación de estas características con la propulsión completamente eléctrica constituye un avance tecnológico para el transporte público de la ciudad. Los 50 vehículos representan, además, una nueva alternativa para integrar diferentes modalidades de movilidad en Bogotá, en un contexto en el que la ciudad avanza en la incorporación de tecnologías de bajas emisiones.
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Buses eléctricos en Bogotá: tecnología para mejorar el transporte público
Además de su configuración dual, los nuevos articulados incorporan distintos sistemas tecnológicos orientados a mejorar la seguridad, la conectividad y la experiencia de los pasajeros.
Entre sus características se encuentran cámaras de videovigilancia, sistemas de monitoreo de puntos ciegos, telemetría, espejos digitales, conexión wifi y puertos USB. Estos elementos complementan la tecnología de propulsión eléctrica y permiten incorporar herramientas de seguimiento y asistencia durante la operación.
La ausencia de combustión durante el funcionamiento también representa un beneficio ambiental, ya que los vehículos no generan emisiones directas de gases contaminantes por el uso de combustibles fósiles. “Esto no se trata únicamente de cambiar un bus diésel por uno eléctrico. Estamos hablando de mejorar la calidad del aire, reducir el ruido y, al mismo tiempo, ofrecer vehículos más tecnológicos, accesibles y conectados. Es una transformación de la experiencia del transporte público”, señaló el especialista.
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La electrificación de la flota forma parte de una estrategia más amplia de transformación del transporte urbano, que busca avanzar hacia sistemas con menores emisiones y mejores condiciones de operación.
Bogotá proyecta incorporar 900 buses eléctricos hasta 2029
La expansión de la movilidad eléctrica en Bogotá continuará durante los próximos años. El plan contempla la incorporación de 900 nuevos buses eléctricos entre 2026 y 2029, con los que se ampliará la capacidad de transporte de pasajeros mediante tecnologías de cero emisiones directas.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, la entrada en operación de esta nueva flota permitiría evitar la emisión de aproximadamente 57.478 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) anuales, una reducción equivalente a retirar de circulación más de 35.000 vehículos particulares.
Estas cifras reflejan el potencial ambiental de la electrificación del transporte público, especialmente en una ciudad con una alta demanda de desplazamientos diarios y una infraestructura que combina corredores exclusivos, vías convencionales y servicios alimentadores.
La incorporación de nuevos vehículos también plantea desafíos relacionados con la infraestructura de recarga, la disponibilidad de energía y la planificación de las rutas, aspectos fundamentales para garantizar la continuidad del servicio.
Ensamblaje de los nuevos buses eléctricos en Colombia
Los 50 articulados duales cuentan con participación de la industria colombiana en su proceso de ensamblaje. De acuerdo con la información suministrada, 25 unidades fueron ensambladas en Pereira, Risaralda, y las otras 25 en Cota, Cundinamarca.
Este componente industrial se suma a la incorporación de tecnología eléctrica en el sistema de transporte de Bogotá y vincula a empresas nacionales con el desarrollo de nuevas soluciones para la movilidad urbana. La producción y el ensamblaje local también forman parte de los elementos destacados en la implementación de esta nueva flota, que combina características técnicas especializadas con la operación en diferentes tipos de infraestructura vial.
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El reto de integrar el Metro, TransMilenio y los buses eléctricos
El crecimiento de la flota eléctrica plantea el desafío de coordinar los diferentes componentes del sistema de transporte público de Bogotá. La ciudad avanza en la integración de proyectos como el Metro, TransMilenio, los buses zonales, los servicios alimentadores y los nuevos articulados duales.
Para Diego Torres, el desarrollo de esta infraestructura debe avanzar de manera coordinada con la expansión tecnológica de los vehículos, especialmente en materia de suministro energético y planeación operacional.
“Estamos avanzando hacia una ciudad con diferentes modos de transporte integrados: Metro, TransMilenio, buses zonales, alimentadores y ahora articulados eléctricos duales. El gran desafío será que toda esa transformación tecnológica tenga detrás la infraestructura y la energía necesarias para sostenerla en el tiempo”, afirmó.
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