El Centro Nacional de Memoria Histórica concluyó un laboratorio urbano internacional en el que se avanzó en la propuesta de transformar la avenida calle 26 de Bogotá en un eje de paz y memoria, una iniciativa que busca convertir este corredor en un espacio de encuentro ciudadano, reflexión histórica y diálogo cultural.
El laboratorio, que se desarrolló entre el 21 y 27 de marzo, reunió a seis arquitectos y urbanistas franceses junto a expertos colombianos, quienes trabajaron en el diseño conceptual de la transformación.
Según explicó María Gaitán, directora del CNMH, la iniciativa retoma una idea planteada desde 2014, que proponía no solo consolidar equipamientos dedicados a la memoria del conflicto armado, sino también integrar el espacio público como escenario activo de esa memoria.
El ejercicio abordó distintas escalas de intervención, siendo la principal la articulación del espacio público alrededor del futuro Museo de la Memoria de Colombia. Este punto, ubicado en una especie de “isla” urbana, se conectaría con otros espacios simbólicos cercanos, como el Cementerio Central, el Parque del Renacimiento, la Universidad Nacional y edificios administrativos del distrito.
Para Gaitán, la importancia de intervenir la calle 26 también radica en su valor simbólico. “No solamente es una conexión con la memoria del conflicto, pero es una conexión con nuestra historia”, explicó, al destacar que este corredor conecta lo internacional, a través del aeropuerto El Dorado, con hitos históricos y territoriales del país.
La participación de expertos internacionales fue clave para aportar una mirada externa sobre la ciudad. “Era muy importante que expertos del exterior, que han tenido años de experiencia en transformar lugares patrimoniales y el uso de la calle como un espacio de encuentro. (…) Escucharlos a ellos desde la distancia europea, desde la distancia de otras experiencias y conocimientos, cómo ven la 26 y si estamos en la vía correcta”, afirmó.
Los invitados, con experiencia en transformación de ciudades patrimoniales como Burdeos, coincidieron en que este corredor debe consolidarse como un eje estratégico para Bogotá y el país.
De hecho, señaló que una de las principales conclusiones del laboratorio fue que “la conclusión es que la 26 tiene que ser escuchada, no solamente por Bogotá, sino por el país. Razón por la cual hay que transformarla en el eje, ahora está llamado de paz y memoria, pero el rótulo no siempre es el que devela el contenido”.
En su fase proyectada, la transformación incluiría espacios abiertos para el diálogo, recorridos peatonales, actividades culturales y escenarios de encuentro ciudadano. “Esto va a ser un espacio público totalmente cultural y de encuentro”, aseguró Gaitán. La propuesta contempla incluso cafés y zonas deportivas como escenarios para fomentar la conversación y el intercambio.