La muerte de Valentina Zurita, una joven de 18 años que acudió en repetidas ocasiones a centros médicos por un fuerte dolor en el pecho, generó conmoción y abrió interrogantes sobre la atención que recibió antes de fallecer.
Según su familia, durante las primeras consultas los profesionales relacionaron sus síntomas con problemas psicológicos, pero días después su estado de salud se agravó y murió tras sufrir varios paros cardiorrespiratorios.
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El caso ocurrió en Buenos Aires, Argentina. De acuerdo con José Luis Zurita, padre de la joven, los síntomas comenzaron el lunes 12 de octubre, cuando su hija empezó a sentir un intenso dolor torácico. Finalmente, el 15 de octubre, los médicos les informaron que padecía diabetes tipo 1. Posteriormente, a sus familiares les explicaron que la descompensación estaba relacionada con una cetoacidosis diabética, una complicación grave que puede poner en riesgo la vida.
Los síntomas que presentó la joven antes de morir
La primera consulta tuvo lugar en el Hospital Fernández, al que la familia acudió después de que Valentina comenzara a sentir dolor hacia las cinco de la tarde. Según el testimonio de su padre, durante esa atención los profesionales relacionaron el malestar con la ansiedad y la depresión.
Ante la persistencia de las molestias, al día siguiente sus familiares buscaron ayuda en el Hospital Rivadavia. Sin embargo, decidieron trasladarse al Sanatorio Güemes debido a la demora que, según el padre, podía superar las ocho horas. Allí pagaron una consulta particular, durante la cual se mencionó la posibilidad de realizar una tomografía y se le formuló clonazepam.
Pese a ello, el dolor no desapareció. Durante la madrugada del miércoles, Valentina sufrió una descompensación en su vivienda, por lo que llegaron una ambulancia y la Policía. Según relató José Luis Zurita, un médico la atendió mediante una videollamada y atribuyó el malestar a una causa muscular.
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La joven insistía en que el dolor persistía y que no se sentía mejor. “Me quieren hacer pasar por loca y a mí me duele”, habría manifestado, según recordó su padre.
Ese mismo día, la familia volvió a acudir a los servicios de urgencias. En una nueva atención en el Hospital Fernández, los médicos consideraron otra vez un posible origen psicológico y solicitaron una intervención psiquiátrica. El padre aseguró que su hija fue sedada y sometida a varias evaluaciones, entre ellas un electrocardiograma y controles de presión arterial y pulmones.
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Además, le formularon nuevamente clonazepam, ibuprofeno y un protector gástrico, y programaron una cita de salud mental. No obstante, la joven continuó presentando molestias y su condición empeoró: al dolor en el pecho se sumaron los vómitos, la dificultad para comer y la incapacidad de tolerar el agua.
El jueves 15 de octubre, cuando el dolor se volvió demasiado intenso, Valentina fue trasladada en ambulancia al Hospital Rivadavia. De acuerdo con la versión familiar, fue allí donde les informaron que tenía diabetes tipo 1.
Horas después, su estado de salud se deterioró y sufrió varios paros cardiorrespiratorios, hasta que finalmente murió. A sus allegados les explicaron que la descompensación estaba relacionada con una cetoacidosis diabética.
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Esta complicación ocurre cuando el organismo no cuenta con suficiente insulina y acumula cetonas, sustancias que pueden alterar peligrosamente la acidez de la sangre. Entre sus síntomas se encuentran las náuseas, los vómitos, el dolor abdominal, la deshidratación y la respiración rápida o profunda. Se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Tras el fallecimiento, la familia denunció posibles irregularidades en la atención que recibió la joven y pidió que las autoridades investiguen lo sucedido. El abogado que los representa confirmó que solicitarán la exhumación del cuerpo para realizar una nueva autopsia.