En Colombia, 52.301 personas fueron atendidas por cáncer colorrectal durante 2025. Aunque la enfermedad se concentra principalmente entre los 65 y 74 años, también preocupa su aparición en adultos más jóvenes. Especialistas llaman la atención sobre la importancia de detectar a tiempo una enfermedad que, en algunos casos, puede prevenirse.
Marco Téllez tenía 82 años cuando recibió el diagnóstico de cáncer de colon. No había llegado a una consulta por síntomas que le hicieran sospechar la enfermedad. Fueron unos exámenes de rutina y una revisión posterior con su urólogo los que llevaron a nuevos estudios y, finalmente, al diagnóstico.
Durante meses conversó con sus médicos sobre las alternativas de tratamiento. Su principal preocupación no era únicamente enfrentar el cáncer, sino conservar la independencia y la calidad de vida que tenía en ese momento. Finalmente decidió operarse, recibió quimioterapia y fue sometido a una cirugía robótica. Según su relato, dos días después de la intervención ya estaba de regreso en su casa.
El caso de Marco ocurre en un país donde el cáncer colorrectal representa un problema de salud cada vez más visible. De acuerdo con cifras preliminares de la Cuenta de Alto Costo, con corte al 31 de diciembre de 2025 se identificaron 52.301 casos de esta enfermedad en Colombia. La mayoría se concentró entre los 65 y 74 años, y el 56,23 % correspondió a mujeres. Más del 30 % de los casos registrados entre 2021 y 2025 fueron diagnosticados en etapas tempranas.
Además, una investigación de la Clínica FOSCAL, que analizó 521 casos diagnosticados entre 2016 y 2021, encontró que el 14,7 % correspondía a personas menores de 50 años así como una mayor presencia de la enfermedad entre mujeres jóvenes y una relación importante con antecedentes familiares.
Edgar Alemán, cirujano colorrectal de Panamá, advierte que el comportamiento de la enfermedad ha cambiado y que cada vez existe mayor preocupación por los diagnósticos en personas jóvenes.
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“El cáncer de colon históricamente siempre ha sido el tercer cáncer más frecuente, históricamente también siempre ha sido la segunda causa de muerte, pero lo que ha cambiado en los últimos años es qué tanto lo encontramos y qué tanto afecta a los pacientes jóvenes o sea pacientes menores de 50 años”, explicó.
El especialista señala que la detección no debería comenzar únicamente cuando aparecen molestias. En su opinión, la colonoscopia tiene un papel central en la prevención y detección temprana.
“A los 45 años sin síntomas, a los 45 años debes hacerte tu primera colonoscopía”, afirmó, al tiempo que llamó la atención sobre síntomas como cambios persistentes en los hábitos intestinales, sangrado al evacuar, pérdida de peso inexplicable, debilidad y cansancio.
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El sangrado rectal, en particular, no debería normalizarse ni atribuirse automáticamente a las hemorroides lo que puede llevar a algunas personas a retrasar la consulta. A esto se suman cambios persistentes en las evacuaciones, diarrea o estreñimiento, pérdida de peso sin explicación y dolor abdominal.
La importancia de detectar temprano está también en que algunos cánceres colorrectales pueden prevenirse. Los pólipos que pueden transformarse en tumores malignos pueden ser identificados y retirados durante una colonoscopia antes de que evolucionen. La Cuenta de Alto Costo señala que más del 30 % de los casos registrados entre 2021 y 2025 fueron diagnosticados en etapas tempranas, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.
La tecnología comienza a intervenir precisamente en ese punto. Alemán explica que la inteligencia artificial puede funcionar como una herramienta de apoyo durante la colonoscopia.
“La inteligencia artificial nos ayuda mucho a mejorar el diagnóstico y sobre todo a mejorar la calidad de nuestra colonoscopía que es el estudio de tamizaje que nosotros recomendamos para el cáncer de colon. Nos permite detectar lesiones que a veces no son tan fáciles de ver al ojo humano y sobre todo nos permite detectar cosas que son a veces difíciles de detectar por el mismo procedimiento en sí. Entonces es como si tuvieses una alarma que te llama la atención para que se te pasen menos cosas a la hora del diagnóstico”, señaló.
La inteligencia artificial, sin embargo, no reemplaza al profesional. Su función, al menos en las herramientas descritas durante el Surgical Excellence Forum realizado en Panamá, es apoyar al especialista con información y alertas que pueden complementar su evaluación.
La discusión sobre estas tecnologías fue uno de los ejes del encuentro organizado por Medtronic, pero el debate médico va más allá de una plataforma específica: se centra en cuándo una nueva herramienta realmente mejora la capacidad de detectar o tratar una enfermedad.
Algo similar ocurre con la cirugía robótica. Alemán sostiene que, en determinados procedimientos, puede aportar mayor precisión y conservar algunas de las ventajas de la cirugía mínimamente invasiva, como heridas más pequeñas y una recuperación más rápida.
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Elías Bodden, urólogo de Panamá con experiencia en cirugía robótica, considera que su incorporación debe responder a las necesidades y capacidades de cada institución. “Vamos a poner, si tú estás en una institución oncológica en donde tú le quieres mejorar los números, mejorar las complicaciones, mejorar la estadía al paciente, evidentemente tienes que ir pensando en un sistema robótico. Pero vamos a poner, si tú tienes un sistema rural, en una parte rural, en donde tú lo que necesitas es el médico, porque a veces ni en la parte rural no tenemos al médico, tenemos que iniciar con el médico, con la infraestructura, etcétera. (...) Los sistemas robóticos son estructuras, son sistemas quirúrgicos robóticos, son aparatos que se deben utilizar en instituciones de concentración”, explicó.
La historia de Marco permite incorporar otra dimensión a esa discusión: la del paciente. Para él, la decisión de tratar el cáncer no se reducía a eliminar la enfermedad. También implicaba pensar en cuánto afectaría el tratamiento su autonomía, su rutina y su calidad de vida. Después de la cirugía y la quimioterapia, pudo retomar progresivamente sus actividades habituales.
La discusión sobre cuánto invertir en tecnología también pasa por los sistemas de salud. Alemán considera que una herramienta puede parecer costosa cuando se observa únicamente el gasto inicial, pero que el análisis debería incorporar el número de pacientes beneficiados y el impacto sobre la calidad de vida.
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“A veces cuando pensamos en el precio o costo, no sé cuál es el concepto de la tecnología a nivel inmediato lo vemos como algo caro, vemos como que el robot es una inversión millonaria, vemos como que invertir en inteligencia artificial para colonoscopías puede ser una inversión grande cuando tú lo llevas a largo plazo y sobre todo a cuántos pacientes vas a beneficiar y la calidad de vida, cómo impacta la calidad de vida del paciente con esa tecnología”, sostuvo.
El reto para Colombia, sin embargo, no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas. En junio de 2026, el Ministerio de Salud adoptó el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, que pone entre sus prioridades la prevención, la detección temprana, el diagnóstico oportuno y la reducción de brechas territoriales en el acceso a la atención.
Los datos muestran que el desafío sigue siendo llegar antes. El cáncer colorrectal ocupa un lugar importante entre las neoplasias priorizadas y, aunque una parte de los pacientes está siendo diagnosticada en etapas tempranas, todavía existe una brecha entre quienes acceden a pruebas de detección, quienes consultan ante una señal de alarma y quienes consiguen iniciar a tiempo el tratamiento.