Estados Unidos superó este domingo las 40.000 muertes y acumuló 742.442 casos confirmados de coronavirus, lo que lo mantiene como el país más afectado en el mundo por la pandemia.
La Universidad Johns Hopkins reveló que en 41.379 personas han fallecido en Estados Unidos y que Nueva York, con 14.451 decesos, es la ciudad más afectada del país por el COVID-19, en momentos en que los gobernadores estatales analizan la posibilidad de avanzar hacia una reapertura gradual de actividades.
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Mientras aumenta la presión para retomar las actividades en Estados Unidos, el país más afectado por la pandemia con más de 740.000 casos confirmados y 40.000 fallecidos, Cuomo llamó a la cautela "para no poner en peligro" los avances alcanzados.
"Seguir con ese descenso dependerá de lo que hagamos", insistió el gobernador, que prolongó hace poco las medidas de confinamiento en su estado hasta el 15 de mayo.
Otros estados han empezado a relajar las medidas de distanciamiento. Algunas playas de Florida fueron autorizadas a reabrir este domingo y se llenaron enseguida de gente. Los gobernadores de Texas y Vermont también tienen previsto reabrir algunas actividades, con cautela, a partir del lunes.
La presión para retomar las actividades económicas es fuerte, sobre todo por el importante incremento del desempleo provocado por la parálisis. Las manifestaciones contra una cuarentena considerada como excesiva se han multiplicado en los últimos días en varios estados del país.
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La mayoría de esas protestas congregaron apenas a unos centenares de personas, y la realizada este domingo en Chicago no reunió más de tres autos con manifestantes. Pero una protesta el miércoles en Lansing, en Michigan, tuvo unos 3.000 participantes.
Trump alentó esas manifestaciones con algunas de sus declaraciones. El viernes, llamó a "liberar" algunos estados dirigidos por gobernadores demócratas. El sábado, tras una decena de protestas contra el confinamiento en varias regiones del país, consideró que "algunos gobernadores habían ido demasiado lejos".
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Unos comentarios criticados por varios gobernadores, incluidos republicanos.
Larry Hogan, el gobernador republicano de Maryland, escenario de una manifestación el sábado, consideró que "no tiene sentido animar a la gente a manifestarse contra un plan sobre el que uno acaba de hacer recomendaciones".