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¿Le pesan o se le hinchan las piernas? Estas señales no deberían pasar desapercibidas

Las várices y arañitas no siempre son un asunto estético: dolor, cansancio, hormigueo e inflamación pueden afectar la rutina y requieren atención para evitar que se normalicen.

Piernas con várices
Várices.
Foto: Magnific

Sentir las piernas pesadas, notar hinchazón o experimentar molestias después de pasar varias horas de pie o sentado puede parecer una consecuencia normal de la rutina. Sin embargo, cuando estas señales aparecen con frecuencia, se mantienen o empiezan a afectar las actividades cotidianas, conviene prestarles atención y consultar con un profesional de la salud.

Las várices y las llamadas arañitas vasculares suelen asociarse principalmente con una preocupación estética. No obstante, en algunas personas también pueden estar acompañadas de síntomas como dolor, inflamación, hormigueo, cansancio o sensación de pesadez en las piernas. Por eso, identificar estos cambios y no acostumbrarse a vivir con ellos puede ser un primer paso para cuidar la salud venosa.

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El dolor y la hinchazón no deberían normalizarse

Una jornada laboral extensa, permanecer mucho tiempo en una misma posición, realizar viajes prolongados o llevar una vida sedentaria pueden favorecer la aparición de molestias en las piernas. A esto se pueden sumar factores como los antecedentes familiares y los embarazos.

314716_Foto: Referencia vena várice / BSIP - AFP
LEG, SYMPTOMATOLOGY IN A WOMAN Doctor examining a patient's leg. CHASSENET / BSIP
este trastorno no hace distinciones en cuanto a la edad, y puede desencadenar consecuencias graves, discapacidades e incluso, en situaciones extremas, llevar a un desenlace fatal, sin importar la edad de la persona afectada/ Foto: AFP

El problema aparece cuando una persona interpreta de manera automática que el cansancio o la inflamación son simplemente parte de su día a día y decide no consultar. Esta normalización puede hacer que algunas señales tempranas pasen inadvertidas.

En Colombia, la frecuencia de los problemas venosos hace que el tema tenga especial relevancia. De acuerdo con información de la Fundación Valle del Lili, la insuficiencia venosa crónica puede afectar al 30 % de la población general. Además, las várices se presentan entre el 25 % y el 33 % de las mujeres y entre el 10 % y el 20 % de los hombres.

A este panorama se suma el envejecimiento de la población. Según cifras del DANE citadas en la información, las personas mayores de 60 años representaban el 8,98 % de la población en 2005, mientras que en 2025 llegaron al 15,38 %.

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La terapia de compresión continúa enfrentando algunos prejuicios. JOBST y No-Varix, marcas de terapia de compresión de Essity, señalan que algunas personas evitan utilizar este tipo de productos por vergüenza, miedo o por la percepción de que están destinados únicamente a personas mayores.

Uno de los mitos más extendidos es precisamente ese: que las medias de compresión son exclusivamente para adultos mayores. Aunque la edad puede estar relacionada con determinados problemas venosos, las várices, arañitas, pesadez e hinchazón también pueden presentarse en personas jóvenes.

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Otro concepto equivocado es pensar que utilizar medias de compresión significa necesariamente tener una enfermedad grave. Su uso puede formar parte del manejo de diferentes molestias o condiciones venosas, pero debe responder a una recomendación profesional que tenga en cuenta las necesidades de cada persona.

También existe la percepción de que este tipo de prendas hacen que quien las utiliza parezca mayor o enfermo. Este prejuicio puede convertirse en una barrera para acceder a una alternativa de cuidado que, cuando está indicada, puede incorporarse a las actividades habituales.

“Todavía existe una barrera emocional muy fuerte alrededor de las medias de compresión. Muchas personas sienten que usarlas las hace ver mayores, enfermas o limitadas, cuando en realidad pueden ser parte de una rutina de cuidado, prevención y bienestar. Nuestro propósito es ayudar a derribar esos prejuicios y acompañar a los pacientes con soluciones que se adapten mejor a su vida diaria”, afirmó Alexandra Zurcher, Marketing Manager Regional de Terapia Compresiva de Essity.

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¿Cuándo conviene consultar?

No todas las molestias en las piernas tienen necesariamente el mismo origen. Por eso, ante síntomas frecuentes o persistentes, la recomendación es buscar orientación profesional y evitar iniciar tratamientos por cuenta propia.

La hinchazón recurrente, la sensación de piernas pesadas, el dolor, el hormigueo o la aparición y progresión de várices y arañitas son señales que merecen atención, especialmente si interfieren con la rutina.

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Las personas que permanecen durante muchas horas de pie o sentadas, viajan con frecuencia o tienen antecedentes familiares de problemas venosos pueden tener razones adicionales para prestar atención a estos cambios.

En caso de que un profesional recomiende terapia de compresión, también es importante utilizar el producto adecuado. La talla, el nivel de compresión y el tipo de media son aspectos que deben definirse de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

Más allá de la apariencia de las piernas, el llamado es a dejar de considerar normales aquellas molestias que se repiten constantemente. Hablar de várices, arañitas, hinchazón o pesadez sin vergüenza puede contribuir a que las personas busquen orientación oportunamente y encuentren alternativas de cuidado acordes con su situación.

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La salud de las piernas también hace parte del bienestar cotidiano. Reconocer una señal, consultar a tiempo y seguir las recomendaciones de un profesional no debería interpretarse como una limitación, sino como una decisión de autocuidado.

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