Vacunación en adultos mayores: clave para prevenir complicaciones por virus respiratorios
Los expertos advierten que el envejecimiento y las enfermedades crónicas aumentan el riesgo ante virus respiratorios y resaltan la vacunación como protección clave.
En un contexto donde los virus respiratorios siguen circulando de forma constante y silenciosa, los expertos en salud insisten en un mensaje que cobra cada vez más relevancia: la vacunación en adultos mayores es fundamental para evitar complicaciones graves, hospitalizaciones y muertes asociadas a enfermedades como la influenza, el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) y el COVID-19.
Aunque muchas veces se asocian estos cuadros a “gripes comunes”, en personas mayores de 60 años el riesgo es considerablemente mayor debido al deterioro natural del sistema inmunológico y la presencia de enfermedades crónicas.
No es igual enfermarse de gripa a los 40 que a los 80 años
Foto: Unsplash
El envejecimiento y la pérdida de defensas del organismo
Con el paso de los años, el sistema inmunológico pierde eficacia para responder ante virus y bacterias. Este fenómeno, conocido como inmunosenescencia, hace que el cuerpo tarde más en reaccionar frente a infecciones y tenga menos capacidad de controlarlas.
De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention, la mayor proporción de muertes por infecciones respiratorias se concentra en adultos mayores de 65 años, especialmente en quienes ya presentan comorbilidades.
Este debilitamiento progresivo del sistema inmune convierte a los virus respiratorios en una amenaza mucho más seria que en poblaciones jóvenes.
Enfermedades crónicas que aumentan el riesgo de complicaciones
El panorama se vuelve más complejo cuando el adulto mayor padece enfermedades como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, la diabetes, la obesidad o la Heart failure.
En estos pacientes, una infección respiratoria puede evolucionar rápidamente hacia cuadros graves. Por ejemplo, la EPOC puede multiplicar el riesgo de neumonía, mientras que la diabetes mal controlada incrementa la probabilidad de hospitalización.
Además, la insuficiencia cardíaca puede descompensarse ante un virus respiratorio, generando emergencias médicas que requieren atención inmediata.
Lo que advierten los especialistas sobre los virus en circulación
En los últimos meses del año, las autoridades sanitarias han identificado circulación activa de virus como el VRS, la influenza A y el COVID-19.
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Los reportes indican niveles de detección cercanos al 8,5% para el Virus Respiratorio Sincitial, 4% para influenza A y 2,4% para COVID-19, lo que confirma que estos agentes continúan representando un riesgo real para la población vulnerable.
La doctora Shirley Vanessa Correa Forero, médica infectóloga y miembro del comité de vacunación de la Asociación Colombiana de Infectología, advierte que el riesgo en adultos mayores no solo está relacionado con la infección en sí, sino con las complicaciones sistémicas que puede desencadenar.
“En los adultos mayores, especialmente en los adultos frágiles y con comorbilidades, existe un fenómeno llamado inmunosenescencia, que hace que el sistema inmunitario responda de manera más lenta a las infecciones. Esto no solo aumenta la susceptibilidad a los virus respiratorios, sino que también puede generar complicaciones cardiovasculares importantes como infartos, accidentes cerebrovasculares, arritmias o descompensación de la falla cardíaca”, explica la especialista.
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La experta añade que estas infecciones pueden desencadenar procesos inflamatorios que afectan distintos órganos, elevando el riesgo de ingreso a unidades de cuidado intensivo e incluso de mortalidad.
Vacunación: la herramienta más efectiva de prevención
En este escenario, los especialistas coinciden en que la vacunación sigue siendo la medida más efectiva para reducir el impacto de los virus respiratorios en adultos mayores.
Mantener los esquemas de inmunización actualizados no solo disminuye el riesgo de enfermedad grave, sino que también ayuda a reducir la transmisión en entornos familiares y comunitarios.
La recomendación es clara: reforzar la vacunación en personas mayores de 60 años, especialmente en quienes tienen enfermedades de base, como una estrategia clave para reducir complicaciones y salvar vidas en una población cada vez más vulnerable frente a los virus respiratorios.