Así fue la vida de Juan XXIII, el ‘papa bueno’
Angelo Giuseppe Roncalli es el tercero de once hijos criados en la casa de unos campesinos humildes en la provincia de Bergamo, al norte de Italia. Cuando...
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reveló a su padre su devoción, éste le ordenó estudiar primero latín con el cura de un pueblo vecino. A sus 20 años, en 1901, se fue a Roma para ser sacerdote.
Tres años después es ordenado sacerdote y celebra su primera misa en la Basílica de San Pedro. A esto le seguirían varios años sirviendo como capellán militar en la Primera Guerra Mundial y luego como colaborador del papa Pio XII. Al final de la Segunda Guerra, es nombrado como nuncio en París, allí salvó a muchos judíos y fue reconocido porque logró el trato digno a prisioneros alemanes.
Cuando Pio XII fallece, poco tiempo después de finalizada la II Guerra Mundial, sale humo blando del vaticano, sorprendiendo a mucho dentro de la Iglesia católica con la elección del nuevo pontífice.
Desde los primeros días de su pontificado, comenzó a comportarse como nadie esperaba, muy lejos de la solemne actitud que había caracterizado a sus predecesores, convocó el sorpresivo Concilio Vaticano II para modernizar a la Iglesia y responder a las necesidades del mundo que se alejaba de Dios.
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Quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo cuentan que era una persona sencilla, en verano se escondía de la guardia suiza para caminar por las calles de Roma y comer helado. Por esta y otras actitudes fue considerado el Papa Bueno. Durante su agonía miles de peregrinos de todas partes del mundo llegaron a visitarlo, no duró mucho su pontificado, fueron 5 años, pues murió el 3 de julio de 1963, según los médicos de cansancio. Hoy en día muchos consideran que Francisco, el papa actual, es un fruto de Juan XXIII