El profesor Sabogal aseguró que “hay cientos de palabras, dichos y expresiones que sirven para insultar a otra persona con estilo”.
Afirmó que varias de estas palabras se han perdido con el tiempo pues “de acuerdos al país, a la situación o a la cultura tienen un significado diferente por lo que terminan por dejar su uso para evitar confusiones”.
Estos son algunos de los insultos “más elegantes” del castellano:
Tunante: Mujer que recibe dinero a cambio de relaciones íntimas.
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Panoli: Una persona boba o fácil de engañar.
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Barriobajero: Persona ordinaria o ineducada.
Boquimuelle: Una persona que es fácil de manejar.
Chiquilicuatre: Un don nadie.
Fulastre: Persona en la que no se puede confiar.
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Lechuguino: Persona que se preocupa excesivamente por su aspecto y vestir según la moda.
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Maganto: Persona triste y perezosa.
Mendrugo: Persona que tiene dificultad para entender las cosas, aunque sean sencillas.
Papafrita: Persona tonta, necia o de escasa inteligencia.
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Pelma: Persona tarda en sus acciones o persona molesta.
Pichabrava: la versión masculina de la ninfómana.
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Quitahipos: Persona que por su aspecto físico produce miedo, desconfianza o sorpresa.
Gandúl: Vago, holgazán.
Besugo: Torpe.
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Arrastracueros: Persona que aparenta más de lo que en realidad es.
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Mangarrán: Despreciable, de escaso valor moral.
Fariseo: Falso, hipócrita.
Cenizo: Persona con mala suerte o que la trae a los demás.
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Chupóptero: Persona abusiva, explotadora.
Mangurrián: Persona poco civilizada.
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Malasombra: Persona que intenta ser graciosa y chistosa sin conseguirlo.
Borrico: Terco.
Fantoche: Persona ridícula.
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Eunuco: Se le dice al que tiene poco valor.
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Carapijo: presumido.
Eunuco: Se le dice al que tiene poco valor.
Carapijo: presumido.
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Sinsustancia: Insulso, carente de gracia.
Andurriasmo: Extraviado o fuera de lugar.
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Gorrumino: Cobarde.
Malasangre: Personal despreciable por sus malas intenciones.