En su reflexión dominical, del 26 de abril, el pastor César Castellanos centró su mensaje en el poder de la fe como herramienta fundamental para enfrentar las adversidades, especialmente en momentos de enfermedad o dificultad. Enfatizó que muchas personas aseguran tener fe, pero sus acciones reflejan lo contrario cuando se enfrentan a situaciones críticas. Según explicó, la fe se fortalece a través de la escucha y lectura de la palabra de Dios, invitando a los creyentes a acercarse a la Biblia como fuente principal de crecimiento espiritual.
El mensaje estuvo acompañado de ejemplos bíblicos, como el relato del leproso que se acercó a Jesús en el Evangelio de Mateo, destacando cómo su determinación lo llevó a recibir sanidad inmediata. Castellanos subrayó que, a diferencia de la multitud, fue la actitud de fe la que marcó la diferencia. Asimismo, compartió testimonios contemporáneos, como el de una pareja de médicos que, pese a un diagnóstico adverso durante un embarazo, mantuvieron su convicción espiritual y aseguraron haber presenciado un milagro con el nacimiento de su hija en condiciones saludables.
En su reflexión, el pastor también abordó la relación entre enfermedad y espiritualidad, planteando que, más allá de lo físico, existen dimensiones espirituales que influyen en la salud. Citando pasajes del Evangelio de Lucas, explicó que algunas dolencias pueden estar vinculadas a lo que denominó “espíritus de enfermedad”, insistiendo en la importancia de la fe como mecanismo para enfrentar estas situaciones. No obstante, aclaró que acudir a la medicina no es incompatible con la fe, sino que puede ser un complemento que impulse la confianza en una posible recuperación.
Finalmente, Castellanos hizo un llamado a los creyentes a “atreverse a creer” incluso cuando los diagnósticos sean desfavorables o las circunstancias parezcan imposibles. Aseguró que la fe activa puede transformar realidades y animó a las personas a no rendirse ante la dificultad, sino a mantener la esperanza. Su mensaje concluyó reiterando que la fe, alimentada por la palabra, puede convertirse en un motor para superar el dolor, la enfermedad y cualquier tipo de adversidad.