Durante su reflexión dominical, basada en la parábola de Mateo 13:24-30, el líder religioso aclaró que, según la explicación de Jesús, la cizaña no representa simples chismes o calumnias aisladas, sino a individuos específicos.
"Jesús claramente nos muestra que la cizaña es gente. Sí, gente cizañera, pero es gente. Gente cizaña", precisó el pastor, explicando que el diablo introduce a estas personas en entornos cotidianos como el trabajo, la universidad, las familias y las congregaciones para contagiar a otros con el pecado.
Qué significa la parábola del trigo y la cizaña en la actualidad
Corson detalló las diferentes manifestaciones de este fenómeno en la sociedad actual. La primera de ellas es la división entre amigos y miembros de la comunidad, seguida por los "súper apóstoles", personas que se creen mejores, se presentan como los únicos depositarios de la verdad y promueven doctrinas o "evangelios diferentes".
No obstante, el conferencista alertó que la modalidad más común es la mundanalidad. Con respecto a esto, señaló que existen individuos infiltrados que afirman que la gracia divina "permite llevar una vida inmoral, diciendo que la gracia de Dios nos deja ser promiscuos sexualmente, que nos deja consumir alcohol o consumir droga".
El pastor instó a los oyentes a examinar quién ha sido cizaña en sus vidas, describiendo perfiles que buscan inducir al error sexual, destruir matrimonios, provocar endeudamientos financieros por estatus o menospreciar el valor de los demás. Asimismo, advirtió sobre la presencia de falsos predicadores en plataformas digitales como TikTok, Facebook, Instagram y YouTube.
Frente a la directriz bíblica de permitir que el trigo y la cizaña crezcan juntos hasta el final de los tiempos para no dañar el cultivo, Corson explicó el rol de los líderes espirituales. "La función de un pastor es discernir esa cizaña y no darles poder", puntualizó, recordando que al final de los tiempos ocurrirá la separación definitiva de estas influencias.