La falsificación de documentos y la suplantación de identidad han incorporado métodos cada vez más sofisticados, lo que plantea nuevos desafíos para notarías, entidades financieras y empresas que deben verificar la identidad de sus usuarios.
En 2025, la Registraduría canceló 119 cédulas de ciudadanía por falsa identidad y detectó intentos de suplantación que pudieron ser evitados mediante controles de biometría dactilar y facial.
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A este panorama se suma un caso ocurrido en Dosquebradas, Risaralda, donde una mujer fue capturada cuando presuntamente intentaba vender por $400 millones un lote perteneciente a una víctima del terremoto. La situación adquirió particular relevancia por los elementos que, según lo revelado, llevaba la mujer para superar los mecanismos de identificación y poder vender la propiedad.
¿Cómo intentaron evadir los controles de identidad?
La mujer portaba una cédula modificada y huellas dactilares impresas en moldes de silicona y adheridas a sus dedos. Estos elementos habrían permitido inicialmente superar los controles documentales y biométricos de una notaría de Dosquebradas.
El caso también puso sobre la mesa el alcance de la suplantación en Colombia. Según cifras citadas de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entre 2022 y mayo de 2026 se presentaron 13.983 reclamaciones formales por suplantación. Desde 2020, el acumulado supera las 40.316 denuncias ante la Delegatura para la Protección de Datos Personales.
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Las telecomunicaciones concentran el 81 % de esos casos, seguidas por los sectores financiero, crediticio e inmobiliario.
¿Qué diferencia hay entre biometría y prueba de vida?
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Fredy Aguiar, BDM de Become Digital, explicó que los sistemas tradicionales de validación biométrica pueden ser vulnerables a los llamados ataques de presentación, que ocurren cuando una persona intenta engañar al sistema utilizando una réplica de una característica física, como una huella dactilar de silicona.
En este tipo de procesos hay dos mecanismos que cumplen funciones diferentes. El matching compara una huella o un rostro con una referencia previamente almacenada para determinar si existe coincidencia. El Liveness Detection, en cambio, verifica que detrás de esa característica biométrica haya una persona real presente en el momento de la identificación.
“Una lectura de patrón solo responde ‘¿a quién se parece este dato?’. La prueba de vida responde a ‘¿es un ser humano real presente en este instante, o es una biometría sintética intentando suplantar?”, señaló Aguiar.
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De acuerdo con el experto, estas tecnologías pueden analizar profundidad, textura, reflejos y microexpresiones para detectar intentos de suplantación.
Ante este tipo de riesgos, Become Digital asegura utilizar herramientas de visión artificial e inteligencia artificial para revisar documentos, detectar inconsistencias en microimpresiones, tramas de seguridad y tipografías, además de contrastar información con bases oficiales.
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Aguiar afirmó que la compañía desarrolló un modelo de IA para detectar documentos alterados y actualizarlo con nuevas modalidades de fraude.
En el sector inmobiliario, advierte que una falla en la identificación puede generar pérdidas financieras y exponer a empresas a investigaciones y sanciones relacionadas con protocolos de debida diligencia, SARLAFT, SAGRILAFT y conocimiento del cliente (KYC).